INAH interviene el ex convento de las Siervas de María en el Centro Histórico

José Cortazar Navarrete Mérida, Yuc-Especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) dieron a conocer una investigación que llevan a cabo en el Centro Histórico de Mérida, en el sitio que ocupó el convento de Las Siervas de María.
El recinto donde se realizan las excavaciones se encuentra ubicado en la calle 59 entre 54 y 56, de aproximadamente dos mil 600 metros cuadrados, donde se construyó una casona que albergó a la congregación las Siervas de María y que edificó pórticos, una capilla y retablos que se han perdido.
Los Arqueólogos Rafael Burgos Villanueva, Yoly Palomo Carrillo y Edwin Baas García, responsables de esta intevencion informaron sobre diferentes aspectos que se han encontrado en este espacio, donde se construyó un estacionamiento a principios de los años 70 y ahora se pretende construir un hotel.
En la explicación ofrecida por Burgos Villanueva se establece que, previo a la autorización del ayuntamiento de Mérida para la realización de una obra en el Centro Histórico de Mérida, el INAH realiza evaluaciones para conocer el valor histórico de los inmuebles, por lo que, pervio a la edificación de esta obra, el organismo federal ha establecido realizar una investigación hallando importantes aportaciones aquitectónicas que ahí permanecen, incluso, vestigios prehispánicos, lo que puede establecer que, la capilla se construyó sobre vestigios mayas.
Los especialistas atendieron este día a los medios de comunicación para informar que, los hallazgos reportan pisos, capiteles, columnas, basamentos de estructuras, incluso, una pieza prehispánica considerada de la región del Puuc, estableciendo la necesidad analizar una mayor investigación sobre las estructuras y bases de esta edificación del siglo XVIII.
Burgos Villanueva estableció que, los registros encontrados sobre la edificación de la casona, previo, a la instalación del convento datan de 1865. El especialista estableció que, se han hallado pisos originales, de pasta, algunos de ellos traídos de Barcelona, España y otros más fabricados en Mérida, bases de columnas, capiteles y columnatas que han sido resguardadas para su protección.
[wpvideo 0FY6O9Lr]En la investigación histórica realizada por los investigadores se establece que, la congregación las Siervas de María arribó a Yucatán hacia 1900 y permaneció en esta ciudad hasta 1915, cuando la llegada de las tropas de militares del centro incendió iglesias y saqueó edificios religiosos.
Tras la huida de las religiosas en 1915, retornaron a Mérida hacia 1940, ocupando nuevamente la casona donde se construyó una capilla, en la cara poniente de la construcción que aun permite admirar su presencia, en ese espacio hubo un retablo de madera y fue inaugurado nuevamente el 15 de noviembre de 1957.
Burgos Villanueva describió que los trabajos en este espacio se iniciaron hace tres semanas y los hallazgos consisten en la cimentación del edificio de mampostería y pisos de mármol de carrara del siglo XVIII, así como de pisos de pasta, cornisas, molduras del siglo XIX, cerámica diversa e incluso un monedero de principios del siglo pasado, que se presume fue utilizado por una dama que hábito el inmueble que muy probablemente corresponda a una religiosa de la orden de las Siervas de María.
Según establece el entrevistado, el inmueble fue ocupado hasta 1978. En el predio hoy todavía pueden observarse parte de las columnas y restos del altar de la capilla de influencia neogótica que embellecía el inmueble y que fue demolido en los años 80.
En este momento, la propiedad pertenece a la familia Abimerhi Oliver y un grupo de arquitectos, autoridades del ayuntamiento de Mérida y los especialistas del INAH, analizan las condiciones a establecer una posible recuperación del sitio histórico y de ser posible un proyecto aun más grande para volver a dar vida al palacete que albergó el convento, dijo el funcionario.
Según detalló Burgos Villanueva, los trabajos en este espacio se prolongarán por espacio de seis semanas más y se pretende establecer un detallado alcance de las estructuras, ventanales, detalles y aspectos de la capilla e interiores de la casona conventual y posteriormente evaluar las condiciones para la construcción del hotel que estará ubicado en la parte posterior del terreno que se prolonga y conecta con la calle 57.
Dijo que, en las próximas semanas, continuaran los trabajos arqueológicos, para recuperar todo el material y determinar si es factible reconstruir el inmueble. En los hallazgos recientes destaca que en los pozos de sondeo controlados igual se ubicaron vestigios arqueológicos de la cultura maya, entre los que destaca una celosía tipo puuc, del antiguo asentamiento prehispánico conocido como T´ho, o Jo, también llamada Ichcanzihó o Ichcaansihó.
La historia señala que siendo obispo de Yucatán, Mons. José Guadalupe de Jesús Alva y Franco la señora Augusta Fajardo de Escalante, después de fallecer su esposo don Eusebio Escalante Castillos en 1882, heredo muchas tierras de su esposo, -rico terrateniente de Yucatán- por lo que solicitó a la Madre Purificación Chillarón, que le fueran concedidas varias hermanas para establecerlas en Mérida.
El objeto era que, de que sus hijas enfermas y demás enfermos de esta ciudad, pudiesen estar cuidados por las Siervas en sus propios hogares. Tratado el asunto con la Madre General, Josefa Díaz, se determinó llevar a cabo la fundación enviando seis Hermanas, incluida la Madre Inés Pérez con el cargo de Superiora. Las Hermanas llegaron a Mérida el 17 de Mayo de 1900, siendo obispo de Yucatán Mons. Martín Tritschler y Córdova.
Debido a la Revolución Mexicana salieron y luego regresaron a fundar nuevamente el 5 de Abril de 1949. La fama de las Siervas de María, Ministras de los Enfermos, se hizo notable, puesto estaban dedicadas a la atención de enfermos terminales.
Para 1957, remodelan todo el conjunto conventual. Para finales de noviembre de 1957, el Arzobispo Fernando Ruiz y Solorzano, acudió a la bendición solemne de las mejoras, entre ellas de la capilla.
La madre fundadora fue Soledad Torres y Acosta, siendo los padrinos los señores Armando Cámara Laviada, María Jesús Cámara de Cámara y María Cámara de Macari. Las obras de embellecimiento del convento y la capilla estuvieron a cargo del maestro Pedro Cardeña y permaneció abierto el convento hasta 1978, año en el cual se trasladó fuera del Centro de Mérida. En los años 80s inicio el abandono del inmueble, mismo que presento problemas estructurales por falta de mantenimiento, colapsando gran parte de él, hasta que el predio estuvo en ruinas.
En el año 2017, iniciaron las gestiones del INAH con los propietarios, con el objeto de recuperar el citado inmueble considerado monumento histórico y patrimonio de los yucatecos.
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