José Cortazar Navarrete- Mérida, Yuc. 3 de abril- La continencia sanitaria ha obligado a la cancelación de las tradicionales representaciones de la manifestación popular religiosa de la pasión y muerte de Jesucristo en la colonia Pacabtún, en Mérida y la población de Acanceh, donde se han realizado por más de 30 años.
Ángel Gutiérrez Romero, historiador y cronista de la arquidiócesis de Yucatán estableció que, si bien, estas representaciones populares no forman parte de la liturgia oficial de la iglesia católica, son una evocación popular de la fe de la grey, que se reúne y participa en los actos religiosos de la Semana Mayor –la Semana Santa-.
Gutiérrez Romero señaló que, los primeros indicios históricos de estas representaciones datan del siglo XVI, están documentadas en actos realizados en la catedral de Mérida, cuando, tras la conquista española, las costumbres hispanas de los migrantes ibéricos se impusieron y nacieron las cofradías, que organizaban y realizaban estos actos de fe, durante la Semana Santa, como aun perduran en ese país.
El historiador Diego López de Cogolludo, cronista de la ciudad, describió en el siglo XVII los primeros actos de fe que se organizaron en Mérida. La Cofradía de Jesús Nazareno, fue una de las primeras agrupaciones que participaron en los actos litúrgicos y ceremoniales, en los que se ofrecían ofrendas y promesas y representaciones de procesiones para demostrar su fe religiosa, ellos, realizaban la Procesión de Sangre, vestidos como nazarenos, indicó.
Detalló que, posteriormente, en el siglo XVIII, una organización formada por criollos y españoles que se denominó Cofradía del Santo Sacramento, llevó al cabo ofrendas y actos religiosos, tomando como inspiración los ceremoniales sevillanos y que también se reproducían en Guatemala durante la Semana Santa, con personajes con capuchas y hábitos oscuros, pero pronto fue desechado porque causaban una gran confusión a la población nativa.
En Yucatán, agregó muchos de estos actos y protocolos religiosos se mantuvieron, pero con la Reforma de 1857, en la época de Juárez, los cambios constitucionales dieron motivo a que, muchos de estos eventos se fueran perdiendo por las presiones políticas. En algunos casos se efectuaban de manera privada, ante la persecución que sufrieron los católicos y la declaración de la separación de Iglesia-Estado, puntualizó.
Con ello, posteriormente los momentos de la revolución social mexicana de 1915-1917, muchas tradiciones religiosas del programa de la Semana Santa se fueron perdiendo o diluyendo en la sociedad. Hasta los años 40 del siglo XX, muchos católicos acudían a los actos ceremoniales de la liturgia católica, que cumple sus fechas más importantes y significativas, añadió.
Durante la Semana Mayor, la grey católica marcaba con fervor la Marcha del Silencio, guardaba el Viernes Santo, mantenía una religiosidad especial desde las fechas desde el Domingo de Ramos, hasta el Domingo de Pascua, cuando con pasión celebraba la resurrección de El Salvador.
[wpvideo oNHeYBLV]En algunas poblaciones lejanas a Mérida, donde no había un escrutinio tan severo del orden político se conservaron algunas tradiciones, pero no están debidamente documentadas cuántas y dónde se realizan, añadió.
En el programa de la Catedral por la Semana Santa se realizaban ceremonias muy especiales, como el Lavado de Pies de los Apóstoles, un acto muy especial y único en la liturgia, ya que se realiza solo en una ocasión al año.
Esta simbología, está enfocada a la humildad y la caridad y la escenificación del lavado de pies, lo realizaba el arzobispo a 12 mendigos o personas humildes, a quienes posteriormente a la ceremonia religiosa, invitaba a cenar y luego les daba un recurso económico, como señal de humildad.
También dentro de las muchas actividades que se realizaban estaba la ceremonia del Oficio de Tinieblas, una ceremonia que se realizaba el Viernes Santo en la noche, una representación de efectos visuales y teatrales que establecía la colocación de un gran candelabro de siete velas a la entrada de la Catedral que se iba apagando hasta que, todo quedara a oscuras y con ello, se daba paso a la ceremonia del encendido del Cirio Pascual, para establecer al resurrección, pasar de la oscuridad a la luz, en la religiosidad, añadió.
Entre las ceremonias que se organizaban también se incluía, la visita a las Siete Casas, donde se exponían las reliquias que se guardan en cada iglesia, en estas fechas se exponía en esta Seo, la astilla de la cruz de Jesucristo, que perteneció y fue donada a esta sede religiosa.
También se realiza la ceremonia del Rosario y Pésame a la Virgen de la Soledad, actividad que se conocía cómo la Corona Dolorosa, añadió. Uno de los actos que aun se realiza es, la “bajada” de Cristo, que consiste en la exposición de la imagen de Jesucristo crucificado, se expone en las iglesias, para que los católicos lo contemplen de manera más cercana, actos que se llevan al cabo con la imagen del Cristo de las Ampollas en Catedral y la iglesia de Mejorada, principalmente.
Abundó que, las representaciones populares que se realizan en Pacabtún y Acanceh, no forman parte de la liturgia oficial de la iglesia, sino que son actos paralitúgicos, son muestras de fe, de religiosidad y que tuvieron su origen en la representación que se realiza en Ixtapalapa, en el centro del país, de donde fueron copiados y adaptados para realizar estos eventos desde los organismos católicos de jóvenes, comentó.
En Yucatán, las representaciones de la Pasión y Muerte de Jesucristo más populares se iniciaron de alguna manera recientemente, la más antigua es Acanceh, que este año tendría su 39 edición, esto significa que se escenificó por primera ocasión en 1981. En tanto que, la escenificación de Pacabtún cumpliría en 2020, 30 años, lo que establece que se inició en 1990.
Imágenes de Internet y de Gustavo Rodríguez Vega
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