
José Cortazar Navarrete- Mérida, Yuc. 9 de octubre– El horario de verano concluirá el domingo 25 de octubre a las 2 de la madrugada, por lo que será necesario retrazar una hora nuestros relojes y así ajustarse al horario de invierno que se prolongará hasta el próximo 4 de abril de 2021.
Esta disposición gubernamental se estableció para ahorrar tiempos de energía y optimizar los servicios y actividades económicas que realiza la sociedad. La disposición oficial entró en vigor en 1996 y establece cambios en las actividades de los grupos sociales, utilizando mayor tiempo la luz solar.

De esta manera, el horario de invierno 2020 tendrá una duración aproximada de seis meses. El objetivo principal por el que se estableció los dos husos horarios y sus cambios semestrales, es la de aprovechar la luz natural para realizar nuestras actividades diarias, permitiendo también un beneficio económico y ambiental, según se explica en el decretro del gobierno federal.
Fue el neozelandés George Hudson, el primero científico en proponer a su gobierno formalmente un cambio de horario en 1895, basando sus argumentos en una serie de observaciones y deducciones sobre la vida de los insectos y especies animales en el uso de sus condiciones en grupos o células de trabajo dependiendo de la temporada o estación del año en que se encuentren.
El investigador, aficionado de los insectos, presentó un ensayo a la Sociedad Filosófica de Wellington, en Nueva Zelanda, para hacer un cambio de dos horas y aprovechar mejor la luz solar, situación que aplican algunas especies en sus actividades productivas y alimenticias.
Como él, hubo otros en Inglaterra y Estados Unidos que pidieran algo similar, pero no fue sino hasta años después que se adoptaría el modelo.
La primera ciudad en adoptar el cambio de horario fue Port Arthur, Provincia de Ontario, Canadá en 1908 y el Imperio Alemán fue el primer estado-nación en adoptar esta medida durante la Primera Guerra Mundial.
El 30 de abril de 1916 pidió adelantar los relojes como una medida de ahorrar carbón que serviría en la guerra en vez de usarse en iluminación. Durante este tiempo, la medida fue temporal. En la Segunda Guerra Mundial, se volvió a adoptar el cambio de horario para ser una forma de ahorro de energía.
En México, este mecanismo se aplicó de manera especial en algunos estados de la República Mexicana, en su caso el Estado de Baja California se apegó a esta nueva característica desde 1976, aplicando condiciones comerciales similares a las que se suceden en la costa del pacífico de los Estados Unidos de América, que desde hace 60 años realizan este procedimiento.
Los husos horarios de México actuales se establecieron por el Cámara de Diputados Federal a través de la Ley del Sistema de Horario en los Estados Unidos Mexicanos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 29 de diciembre de 2001, y cuya última reforma se publicó el 30 de enero de 2015.
En su caso, los tres estados de la península de Yucatán iniciaron el uso de la Hora de la península de Yucatán desde 1981, cuando inició el desarrollo turístico de Quintana Roo y se pretendió homologar un horario a las necesidades de este sector económico, con el horario de Atlántico (de los Estados Unidos de Norteamerica) que finalmente no se regularizó.
Tras un primer internto de huso horario diferente para la Península de Yucatán, se estableció a partir de octubre de 1996 modificaciones para quedar como la hora del “centro” de México, con la que permanece hasta la presente fecha, aplicando sus cambios como se ha oficializado cada seis meses. En este caso, el estado de Quintana Roo volvió a experimentar con el huso horario UTC-5 en octubre de 1997 a agosto de 1998 y desde febrero de 2015, por lo que se cumple con una hora diferente adelantada a la de Yucatán y Campeche.
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