
José Cortazar Navarrete- Mérida, Yuc. 13 de octubre- Las condiciones actuales, tanto por los fenómenos climatológicos, como por la emergencia sanitaria, son propicios para que las autoridades, los académicos, los constructores de vivienda dialoguen y se reformulen nuevas reglas para la construcción de vivienda en Yucatán, advirtió Alfredo Alonso Aguilar, director de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady).
El arquitecto y especialista en urbanismo, destacó que, es muy importante que las autoridades y los constructores de vivienda comprendan que, una vivienda es algo más que un producto comercial y un bien público, comentó. Una vivienda es el espacio de formación, integración y desarrollo de seres humanos y las condiciones, materiales y disposición espacial, como oportunidad de movilidad marcan la forma de vida de estos seres humanos, dijo.
Es importante establecer, añadió que, atravesamos por un momento muy diferente y apremiante, la emergencia sanitaria nos exige reflexionar sobre aspectos importantes que no se han tomado en cuenta al momento de construir espacios habitacionales para las personas. Aspectos de compatibilidad, disposición del espacio, exigencias de movilidad, que pueden ser factor para salvar una vida en un hecho como una pandemia que ahora afecta a la población mundial, dijo.
Es importante establecer que, el Ayuntamiento de Mérida está realizando cambios importantes al Plan de Desarrollo Urbano y estamos participando en esas mesas de trabajo, pero será importante replantear aspectos vitales como el reglamento de construcción de vivienda. Hay que cambiarlos, no solo por los hechos que se han presentado en las colonias del norte de la ciudad y las inundaciones, sino porque, hay aspectos que nos exige la emergencia sanitaria, que deben de tomarse en cuenta.
Destacó que, hace tres años los constructores de vivienda en Yucatán, propusieron reducir los espacios en vivienda popular, aspecto al que se opusieron especialistas y académicos que opinaron desde las instituciones educativas como la Uady y el ayuntamiento escuchó estas demandas y no se aprobaron estas nuevas disposiciones en habitación urbana.
Ahora es importante que, si las autoridades solicitan nuevas disposiciones y estudios para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos, los especialistas de la Uady están dispuestos a aportar su mayor interés y colaborar con opiniones y una visión más moderna y actual a la necesidad de una nueva vivienda popular o residencial, declaró el entrevistado.
Es importante incluir en esta nueva discusión la condición de la población ante la falta de servicios y la exigencia para que la autoridad los otorgue en tiempo y forma.
En este momento, apuntó, una vivienda puede ser una escuela – educación virtual por la pandemia-, puede ser un hospital – si una persona se infecta y debe de recluirse- y también es el centro en que conviven varias personas y deben de enfrentarse a imprevistos como los fenómenos climatológicos y todo ello debe de valorarse y cambiar para mejorarse, expuso.
¿Cómo podría ser una escuela, si los espacios son cada vez más reducidos? ¿cómo podría ser un hospital, si en muchas ocasiones únicamente tiene una recamara? ¿Dónde tendrían que quedarse el resto de la familia?, ¿cuánto cuesta construir una casa y cuánto la salud de sus habitantes, ante aspectos como la pandemia? ¿cuánto tiempo tardaría en llegar a un hospital si estoy enfermo de este virus?, estas y muchas preguntas más se deben de plantear y tener respuestas en atención de las personas que compran un bien, es decir una vivienda, cuestionó el entrevistado.
Por ello, los académicos podemos aportar y dar mejores respuestas a las necesidades tanto de las autoridades, como los miles de usuarios que adquieren una vivienda y merecen un sitio digno y mejor pensado en atención de la calidad de vida que deben de tener como células de una ciudad y de la sociedad, dijo el director de la Facultad de Arquitectura.
La academia está dispuesta a respaldar este nuevo reglamento que propone el Ayuntamiento de Mérida y con ello atender también el desarrollo urbano, la disposición y atención del crecimiento de la capital del estado y otros municipios que también están despuntando en crecimiento y desarrollo por crecimiento económico, apuntó.
Una vivienda, es algo más que un bien público, algo más que una mercancía, reiteró, es un espacio de convivencia e integración de seres humanos y las autoridades y constructores deben atender a esta visión para generar los satisfactores y componentes en el desarrollo de la calidad de vida de los ciudadanos, concluyó.
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