José Cortazar Navarrete- Mérida, Yuc. 10 de diciembre– Los efectos de los fenómenos climatológicos de la temporada de huracanes aun se perciben en las zonas de dunas costeras, las zonas de manglares y la ría en los puertos de Yucatán, hay familias que aun están entre el agua y se siguen construyendo muelles y edificaciones sin respetar los límites costeros, señaló el investigador y docente Jorge Herrera Silveira, especialista en la Unidad de Recursos del Mar, del Centro de Investigaciones y Estudios Aplicados del Instituto Politécnico Nacional (Cinvestav-Unidad Mérida).

El investigador expuso que, los efectos del cambio climático son muy evidentes en las dunas y manglares del litoral peninsular, el crecimiento de zonas urbanas mal diseñadas, invadidas y utilizadas como especulación están lesionando gravemente las áreas de la ría, es preciso que las autoridades impongan cero tolerancia a estos crecientes daños y responder con acciones inmediatas de mitigación del avance de invasiones y desarrollos urbanos.
Herrera Silveira señaló que, los problemas de violación a las leyes ambientales en Yucatán persisten. En este momento, expuso aun hay familias que están viviendo entre agua, por las crecidas de las ciénagas y manglares producto del aumento de los niveles de agua hacía las zonas costeras.
El especialista detalló que, “el cambio climático llegó para quedarse y los manglares lo saben, este 2020 los efectos del cambio climático fueron muy evidentes”.
La temporada de huracanes rompió récord como la más activa en 100 años y con la mayor precipitación pluvial. Se registraron 30 ciclones nombrados, dos huracanes y dos tormentas tropicales, que afectaron la región.
“Se formaron tormentas y huracanes tanto al inicio como al final de la temporada (Teta y Iota), son ejemplos. De las primeras fue la tormenta Cristóbal, que dejó daños en la península por más de 4 mil mdp. Además de las tormentas Gamma, Delta y Zeta que dejaron en Yucatán, millones en daños materiales.
Informó que, si bien, los huracanes no fueron de mayor intensidad como se esperaba en la costa de Yucatán, sus efectos se reflejan ya en el ecosistema de manglar. El grupo de trabajo del Laboratorio de Producción Primaria del Cinvestav-Mérida, que coordina en cooperación con el grupo de la Unam de la Dra. Claudia Teutli, han coordinado acciones de restauración con pobladores de los puertos de Celestún, Sisal, Yukalpeten Progreso, Dzilám y Rio Lagartos.
Estos grupos han mantenido este programa y el monitoreo de indicadores de éxito del mismo por más de 10 años. Los resultados evidencian los efectos de la intensa actividad hidrometeorológica en los manglares, recalcó.
En sitios como Dzilám Bravo y Progreso se observan zonas de manglar muerto recientemente. El trabajo de monitoreo y evaluación de daños continúa, pero es urgente implementar acciones de rehabilitación hidrológica para inducir su recuperación.
Mantener la integridad y salud de los ecosistemas de manglar les permite a estos ecosistemas resistir y recuperarse de las tormentas y huracanes, protegiendo a los bienes y pobladores de sus alrededores.
Por ello, es muy importante mantener los proyectos de restauración y monitoreo de manglares de la costa yucateca. Difundir en la población la importancia de la conservación y restauración de los manglares para su bienestar como resultados de los servicios ecosistémicos que brinda, subrayó.
El docente hizo un llamado a las autoridades y a la población a establecer una verdadera corresponsabilidad y no invada, rellene, tale o contamine los manglares, manifestó. Es urgente que las autoridades apliquen las leyes y se detengan las especulaciones de tierras en las zonas de dunas costeras, el desmedido crecimiento urbano y la edificación de construcciones sin permisos, así como muelles y construcciones marinas, dijo.
Cualquier impacto en los manglares tarde o temprano la sociedad sufrirá de las consecuencias, recalcó. Por ello, la necesidad de establecer responsabilidades y reubicar a personas que han construido casa, colonias en sitios altamente vulnerables, así como desarrollos turísticos violando las leyes y deforestando áreas vitales para la supervivencia de las especies costeras, comentó.
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