José Cortazar Navarrete.- Mérida, Yuc, 15 de abril.-La imagen del ídolo del cine mexicano, Pedro Infante se mantiene viva el imaginario colectivo de los yucatecos. El carismático actor y cantante radicó en Yucatán durante los últimos años de su vida, hasta el fatal accidente que le cobró la vida. Por ello, decenas de personas acudieron este día a la ceremonia luctuosa y con ello, recordar al ídolo de México.
Tanto autoridades estatales, como municipales, admiradores, actores, familiares y seguidores del actor y llorado artista estuvieron presentes, tanto en el monumento dedicado al histrión sinaloense, como en el museo y sitio donde hace 62 años se impactó el cuatrimotor que piloteaba “Pepe el Toro”.
El Gobernador Mauricio Vila Dosal, el alcalde de Mérida, Renán Barrera, junto con funcionarios, habitantes de la zona sur-centro de la ciudad, colonias periféricas llegaron al punto donde falleció Pedro Infante, hicieron guardia de honor y entonaron sus canciones en un acto que se realizó en el parque donde se levanta la estatua ecuestre del fallecido actor
Pedro Infante Cruz, nacido en Mazatlán, Sinaloa en 1915 falleció en un accidente aéreo la mañana del 15 de abril de 1957, cuando piloteaba una aeronave en ruta Mérida-ciudad de México, cuando la estrella cinematográfica había cumplido 40 años de edad.
En la conmemoración de homenaje en la que se colocaron ofrendas florales y una guardia simbólica, Vila Dosal expresó que: “los yucatecos recuerdan el aniversario luctuoso de Pedro Infante por que es una sociedad que mantiene sus tradiciones y costumbres,”.
Expresó que esta tradición y homenaje es organizada por grupos sociales, de admiradores y vecinos del rumbo de Los Cocos, a pocas calles del Centro Histórico de Mérida, sitio donde se ubica un pequeño parque y el Museo dedicado a Pedro Infante y que recuerdan el punto exacto donde la aeronave tuvo el percance y donde fallecieron además de Pedro, dos pilotos y dos vecinos, entre ellos un niño de 4 años, ya que el avión no alcanzó a superar la altura y se desplomó sobre una humilde casa del rumbo.
En este acto luctuoso, Armando Infante Gutiérrez «El Torito», hijo del desaparecido actor y el presidente del Comité Organizador de los homenajes a Pedro Infante, Mauricio Canto Hernández, evocaron una serie de hechos sobre la vida y la obra del destacado interprete de la música ranchera.
Aun y cuando estas actividades se han realizado de manera individual por los vecinos y colonos, el Ayuntamiento de Mérida, por acuerdo de Cabildo en 2015, en la celebración del 50 aniversario de su fallecimiento, determinó establecer el 15 de abril, como el Día de Pedro Infante y se sumó oficialmente a realizar actos culturales y deportivos para honrar la memoria del reconocido cantante mexicano.
Pedro Infante Cruz, vivió los últimos cuatro años entre la ciudad de México y Mérida, donde ubicó su residencia al contraer matrimonio con la actriz yucateca Irma Dorantes. Sus compromisos artísticos y múltiples actividades de beneficencia lo obligaban a viajar constantemente por lo que adquirió un cuatrimotor que piloteaba y que le permitía cubrir viajes y trabajo, además de que fomentaba el comercio con productos regionales que comercializaba en el centro del país.
Primer actor en unas 60 películas nacionales, Pedro Infante logró los más altos reconocimientos actorales, siendo un improvisado actor que con su picardía su voz de tenor y su profundo sentir por la gente humilde, lo elevaron al grado de ídolo nacional por sus actuaciones cinematográficas y presentaciones artísticas en cabarets y centros nocturnos del país.
Como cada año, sus amigos actores, seguidores y vecinos organizan una ceremonia luctuosa en la esquina conocida como «La Socorrito», ubicada en el cruce de las calles 54 sur con 87 del centro de Mérida, lugar exacto en donde cayó el avión que pilotaba Infante.
Y no fue sino hasta 1970 que, tras una recaudación nacional de llaves de metal, emprendida por el locutor Luis Manuel Pelayo, en su celebre programa “Sube Pelayo, Sube” transmitido por la cadena de Telesistema Mexicano (hoy Televisa), que se realizó la estatua, obra del escultor yucateco Humberto Peraza, que hoy se encuentra a pocas cuadras del las calles 54 con 87.
Tanto las autoridades estatales, como municipales y publico asistente depositaron ofrendas florales y realizaron guardia y entonaron canciones a ritmo de marichi en honor del recordado ídolo del cine mexicano.
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