
Pobreza, violencia familiar y falta de oportunidades son condiciones que contribuyen a que niñas, niños y adolescentes caigan en las redes del crimen. Crédito: Ilustración Esteban Saldaña
César Martínez y Martha Martínez (Grupo Reforma)
CdeM 13 feb-Como «halcones», «puntas», «acarreadores» e incluso sicarios, los niños y adolescentes son reclutados por las bandas de huachicol en diferentes partes del País.
Especialistas coinciden en que los contextos de pobreza, la falta de Estado de Derecho en varias regiones de México y la opción del supuesto dinero «fácil» son una combinación perfecta para que los grupos criminales ensanchen sus filas con menores de edad, que son tratados como carne de cañón.
Según datos de la Fiscalía General de la República, entre 2006 y julio de 2021 fueron detenidos 91 menores de edad por vínculos con bandas de huachicol, principalmente en Tamaulipas y Jalisco, donde capturaron a 23 y 16 menores, respectivamente.
En Guanajuato fueron 14, en Sinaloa otros 6 y en Zacatecas, 5; el resto fue capturado en Baja California, Chihuahua, Coahuila, Colima, Hidalgo, Estado de México, Michoacán, Nuevo León, San Luis Potosí, Sonora, Tabasco y el Estado de Veracruz.
«Me mata el hambre, me mata la pobreza, no me importa lo que venga, quiero disfrutar lo que caiga, no importa si es poquito tiempo, prefiero vivir bien un año a tener una vida así».
Víctima
A los menores se les relacionó con el Cártel de Jalisco Nueva Generación, el Cártel de Santa Rosa de Lima, el Cártel del Golfo, Los Zetas y Los Bukanas, entre otras bandas.

Juan Martín Pérez García, coordinador de Tejiendo Redes Infancia, destacó que hay un principio básico de las bandas criminales que operan bajo una lógica de guerra en México: «necesitan soldados, necesitan operadores; hay una reacción directamente proporcional, a más acción del Estado con Ejército, con militares, los grupos criminales responden, para alcanzar esa capacidad de fuego, de soldados, reclutando.
«Es toda una red, desde los halcones, que son la mayor parte de niños, niñas y adolescentes hasta los que están haciendo la labor de extracción, la distribución y, en esta red de macrocriminalidad, también está el lavado de dinero».
El robo de hidrocarburos no es posible sin el soborno a funcionarios, pero aun así las bandas son cuidadosas cuando se disponen a realizar el hurto, por eso primero mandan a los «puntas», jóvenes que se adelantan unos kilómetros hacia el punto de la ordeña para verificar que el camino está libre.
Los «halcones» vigilan que durante el huachicoleo -en el que también participan adolescentes- no lleguen agentes de seguridad.
Conforme los contenedores se van llenando, las camionetas se retiran a zonas seguras. En una jornada fructífera para las bandas criminales, se utilizan algunas decenas de camionetas con contenedores de mil litros. Para mover las unidades, los choferes o «acarreadores» son indispensables, aunque no tengan mayoría de edad.
En entrevista, Pérez García explica que existe una falsa idea de que los grupos criminales usan a los menores de edad porque salen rápido de su sanción, cuando en realidad pueden enfrentar penas de privación de su libertad de entre 5 y 10 años.
«Irónicamente, para unos se convierte en una oportunidad de protección, porque sus comunidades o sus familias no tienen la condición de ayudarlos», reflexiona.
«El hecho de que niños, niñas y adolescentes sean reclutados por grupos criminales, que el Estado mexicano no tenga absolutamente nada para protegerlos y sólo los criminalice como otros más dentro de las carpetas investigación, es una grave omisión del Estado mexicano».
Para la organización internacional Save The Children, la detención de niñas, niños y adolescentes por participar en redes criminales, como en el caso de robo de hidrocarburos, es un síntoma más de la gran violencia de la que son víctimas los menores en México.
«Hay una profunda descomposición social en nuestro País, que está comprometiendo la vida e integridad de niñas, niños y adolescentes, y que se refleja en inseguridad, pobreza, que los adolescentes no tienen un proyecto de vida realizable en el corto y largo plazo, que faltan oportunidades de desarrollo, que hay falta de calidad en la educación», lamenta Ivone Piedras, directora de comunicación de Save The Children.

«Todo esto es terreno fértil para el crimen organizado, en estos contextos es muchísimo más fácil para el crimen organizado reclutar a niñas, niños y adolescentes; y a eso le sumamos que tenemos una sociedad que no se interesa por ellos, porque no ve que no es normal que los estén reclutando, en muchas comunidades del País es normal que los chavos trabajen con el crimen organizado».
Para la organización es urgente una estrategia para atender a la niñez, pues si no se atiende lo que están viviendo los menores, en el futuro la violencia continuará reproduciéndose.
Otro factor que Save the Children identifica para que los menores sean reclutados es la debilidad institucional, pues aunque existe una Ley de Derechos para Menores que derivó en Procuradurías de Protección a la Niñez, este mecanismo no opera como debería.
«No tenemos suficientes recursos asignados para que estos mecanismos funcionen adecuadamente, y necesitamos más personal capacitado», dice.
Los menores detenidos por delitos federales son internados en Centros de Tratamiento para Adolescentes, los cuales, de acuerdo con un informe especial de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, padecen maltrato físico y psicológico.
En el País hay 56 de estos centros, de los cuales 15 son varoniles, 37 alojan a hombres
En el País hay 56 de estos centros, de los cuales 15 son varoniles, 37 alojan a hombres y mujeres y 4 son exclusivos para el sexo femenino, cuya capacidad asciende en su conjunto a 8 mil 728 espacios.
El año pasado, el organismo publicó el Informe Especial Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes en México, en el que refiere que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos estimó que la cifra de menores reclutados de manera forzada ascendía a por lo menos 30 mil en 2015.
«Además de los impactos directos en la vida de niñas, niños y adolescentes, en muchos casos las autoridades y medios de comunicación suelen revictimizarlos al declarar públicamente que estaban involucrados con grupos delictivos, dedicados a actividades de narcotráfico -entre ellos narcomenudeo, ‘halcones’, sicarios-«, indica.
«Cuando en realidad el problema de fondo es, por lo general, una cadena de omisiones y ausencias de las autoridades para prevenir y atender las problemáticas de fondo».
De acuerdo con el informe, sólo en nueve entidades del País hay programas dirigidos para prevenir el reclutamiento de menores por grupos armados, autodefensas o del crimen organizado.
En Puebla, el robo de hidrocarburo se da principalmente en el llamado «Triángulo Rojo», que abarca los municipios de Tepeaca, Acajete, Quecholac, Acatzingo, Tecamachalco y Palmar de Bravo.
Mientras que en Veracruz el huachicoleo se concentra en Vega de la Torre, Cardiel y Tuxpan.

Sin estrategia ante reclutamiento
El reclutamiento de niñas, niños y
adolescentes por grupos delictivos es una de las formas más graves de violencia contra este sector.
A pesar de ello, actualmente esta práctica no está tipificada, los planes sectoriales no consideran líneas de acción para combatirla y el Sistema de Ejecución Penal no está diseñado para enfrentar esta problemática, advierte la Red por los Derechos de la
Infancia (Redim).
El estudio Reclutamiento y Utilización de Niñas, Niños y Adolescentes por Grupos Delictivos señala que en México la violencia en contra de este sector ha ido en aumento en los últimos años.
Como ejemplo, indica que entre el 1 de enero y el 31 de agosto de 2021 se registraron 700 homicidios dolosos de personas entre 0 y 17 años de edad, de lo cuales 597 víctimas fueron hombres.
Además, entre enero y el 15 de octubre del año pasado, 3 mil 726 personas del mismo rango de edad fueron registradas como desaparecidas, de ellas el 64 por ciento son mujeres. De acuerdo con el reporte, mil 339 continuaban en calidad de desaparecidas.
El documento que ya fue presentado a las comisiones de Justicia y de Derechos de la Niñez de la Cámara de Diputados sostiene que en este contexto el reclutamiento de menores por grupos delictivos se presenta como un problema que debe atenderse y visibilizarse de manera urgente en México.
Sin embargo, advierte que se trata de un fenómeno complejo, porque son múltiples los factores que lo ocasionan.
Entre ellos se encuentra la configuración normativa, que establece penas menores en el Sistema de Justicia para Adolescentes y el papel que ha adquirido la narco-cultura como generadora de expectativas de vida.
Pero sobre todo el grado de marginación de los lugares en donde se desenvuelven las y los menores, sus condiciones de desigualdad, la violencia en su entorno familiar, la falta del sentido de pertenencia, baja autoestima, la falta de acceso a la educación y
una estructura familiar inestable.
Otros factores son la corrupción y la desconfianza en las autoridades, la impunidad, la falta de una legislación adecuada y la inexistencia de políticas adecuadas para atender este problema.
La organización especializada en infancia sostiene que el Programa Nacional de
La organización especializada en infancia sostiene que el Programa Nacional de Derechos Humanos, la Estrategia Nacional de Seguridad y los programas sectoriales de Educación, Salud, Trabajo, Bienestar, Gobernación, Cultura y Seguridad, entre otros, no consideran acciones para hacer frente al reclutamiento de menores y adolescentes.
Agrega que actualmente el Plan de Acción de la Alianza Global para poner fin a toda Forma de Violencia contra la Niñez, suscrita por México en 2019, es el único programa que establece una línea de acción enfocada a este tema, cuya coordinación está a cargo de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana.
Adicionalmente, afirma, el sistema actual carece de mecanismos y protocolos de atención específicos para que las víctimas de esta práctica puedan exigir sus derechos sin ponerse en riesgo y no existe disposición alguna que tenga como finalidad, antes de la vinculación a proceso y el establecimiento de sanciones, investigar el carácter del adolescente como víctima.
«Fácticamente es muy difícil que un niño, niña y adolescente reclutado tenga la posibilidad de presentarse frente a un tribunal a hablar sobre la victimización que vive siendo reclutado. En la etapa de atención, el acercarse a una autoridad podría incluso poner en riesgo su vida, la de sus familiares o su propia libertad», asegura.
Ante ello, Tania Ramírez, directora ejecutiva de Redim, solicitó tipificar el delito de reclutamiento y utilización de niñas, niños y adolescentes y reconocer en este proceso que ambas prácticas pueden llevarse a cabo por cualquier grupo, no sólo del crimen organizado, y que los menores siempre serán víctimas, porque en estos casos no existe el consentimiento libre.
Demandó también incorporar a las procuradurías de protección como garantes de los derechos de las víctimas, de velar por el interés superior de la niñez y de prevenir una
revictimización.
Propuso también que el Sistema de Justicia para Adolescentes tenga perspectiva de derechos y que el proceso de reinserción considere apoyos, oportunidades educativas, condiciones de seguridad para el retorno a la vida familiar y comunitaria, así como un plan de restitución de derechos conforme a las necesidades de las víctimas.
«Sabemos que si esas condiciones no están dadas una vez que recobran la libertad, lo más seguro es que haya una alta probabilidad de que vuelvan a ser reclutados», asegura.
En voz de las Víctimas
«Sí, es verdad, primero te enseñan a usar las armas, tú estás viendo cuando la arman y la desarman, después tú tienes que hacerlo solo y, si no puedes, te dan batazos, y si no puedes otra vez, te dan otros batazos hasta que puedas, y hasta que lo hagas, a puros fregadazos te enseñan.
«Todos los días llegaban camionetas como las de Sabritas, las que están así todas cerradas. Bueno, de todos colores. Las camionetas llegaban y bajaban cuerpos todos los días, cuerpos, gente viva. O sea, todo, todo, todo llegaba. En la cocina se trabajaba descuartizando personas, íbamos por los cuerpos y ya estaban los cuerpos morados, a donde los agarran las manos y se te caen, o sea, la piel ya no sirve, la agarras y se te entierran, el hueso, el olor».
«Casi ni iba a la escuela y me llevaba a toda la gente de pinta, nos íbamos al parque, los maestros me pasaban porque ya ni me aguantaban. De hecho, la mayoría de esa secundaria están muertos, encarcelados o desaparecidos, todos eran de mi barrio».
«Yo empecé (el involucramiento) con un compañero que de hecho ya falleció. Me lo encontré en pláticas y yo le decía ‘oiga, carnal usted por qué hace esto’, si usted tiene a su familia, usted tiene todo, y él me decía que no sabía, que ya no le tenía sentido a la vida y yo sí le decía ‘pues yo ya perdí lo que más quería en el mundo, la neta ya no me interesa nada’, o sea que encajaba yo con él por eso de que él también ya no le tenía sentido a la vida».
«Tenía 15 años, tenía un BMW, traía como 100 mil pesos en la bolsa. () Yo nada más
llegué, le di dinero a mi mamá y le dije que los quería mucho. Y me fui y le dije que yo ya tenía mi trabajo, que yo tenía mi vida y me iba a comprar una casa y todo y ya a me iba y yo iba y venía cuando yo quería. (…).
«De ahí fue cuando empecé a trabajar con la delincuencia organizada, que ya me empezó a gustar a mí porque al principio no, al principio no quería, yo tenía miedo. Ya
después vi el dinero, vi los carros y vi que yo me bajaba y todos estaban ahí conmigo.
después vi el dinero, vi los carros y vi que yo me bajaba y todos estaban ahí conmigo. Me empezó a gustar todo y vi que yo era el bueno. Yo decía vamos a hacer una fiesta y todos sí, sí, sí, bueno, bueno. El dinero sobraba, el dinero sobraba demasiado, había demasiado dinero, yo pagaba todo».
«De todo, de hecho, más batallé cuando salí porque, o sea, no hay nada, no hay trabajo, no sabía ni cómo usar las redes sociales, las autoridades me amenazaban con regresarme por una deuda de la que no tenía conocimiento, me amedrentaban. Ocupaba mi credencial de elector porque te la piden para todo y no la tenía. O sea, no había nada».
Estados más afectados
Entidades con más menores detenidos entre 2006 y julio de 2021 relacionados con el huachicol: Tamaulipas 23, Jalisco 16, Guanajuato 14, Sinaloa 6, Zacatecas 5 Fuente: FGR *
Menores, Víctimas
Del 1 de enero al 31 de agosto de 2021 se registraron: -700
homicidios dolosos de personas de entre 0 y 17 años de edad -597 víctimas hombres -103 mujeres
Entre enero y el 15 de octubre de 2021: -3 mil 726 personas de 0 a 17 años de edad
reportadas desaparecidas -64 por ciento son mujeres -mil 339 continuaban en calidad
reportadas desaparecidas -64 por ciento son mujeres -mil 339 continuaban en calidad de desaparecidas
En 2021 se reportó: -145 mil a 250 mil niñas, niños y adolescentes están en riesgo de ser reclutados o utilizados por grupos delictivos en el País.
Algunas de las causas -Pobreza -Abandono -Falta de oportunidades -Violencia familiar -Contexto social -Cercanía a zonas con presencia de grupos delictivos Fuente: Redim










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