
José Cortazar Navarrete- Mérida, Yuc. 20 de julio– La temporada vacacional inició desde el pasado 8 de julio con la finalización del ciclo escolar para educación básica. Para los “temporadistas” es importante ir a la playa, aunque sea un fin de semana; sin embargo, la carestía y los costos elevados de renta de una vivienda en las zonas costeras advierten que, un fin de semana podría costar como mínimo 14 mil 500 pesos para una familia.
De manera insistente, las casas de segunda residencia, “casas de la playa” están en las redes sociales en renta, por días, fines de semana, mes o “año corrido”. Pero los costos de estas casas, se ha elevado de manera significativa lo que obliga al núcleo familiar a realizar verdaderos esfuerzos, para poder acudir unos días a disfrutar de los atractivos costeros y la relajante vida cerca del mar.
A través de las redes sociales y publicidad en teléfonos se presentan “ofertas” de rentas en departamentos, casas y también hoteles en los diferentes puertos yucatecos. Los costos van desde 6 mil 500 pesos por un fin de semana -de viernes a domingo- en una casa en Celestún, hasta los 9 mil pesos diarios por una residencia en primera línea de playa en Uaymitún; pasando por cuartos de hotel en San Felipe por 800 pesos diarios y mil 450 por un bungalow en El Cuyo por noche.
Desde luego, la renta no incluye alimentos, ni traslados que se agregan a gasto total de la ‘escapadita’ a la playa.
En otros tiempos, una familia de escasos recursos acudía por un día a las excursiones organizadas por vecinos, grupos parroquiales y transportistas. Pero este proceso se ha ido reduciendo y ahora, los desplazamientos son más familiares, aunque esto implique un costo mayor.
Un tanque de gasolina lleno puede costar hasta mil pesos, para ir, volver y poder pasear en alguno de los 17 puertos yucatecos. La comida en algún restaurante de mediana categoría, incluyendo un kilo de pescado frito con tortillas puede costar hasta 380 pesos, añadiendo refrescos, tres o cuatro cervezas y algún aperitivo, podría sumar unos 500 pesos más a la cuenta.

Los alimentos tienen diferentes costos y un desayuno para cuatro personas en un sitio regular en Progreso puede tener un costo de 450 pesos, dependiendo del sitio, el mismo desayuno alcanzaría una erogación de 700 pesos en otro punto, frente al mar, con una mayor atención y servicios.
De igual forma, una cena en un comedero o pequeño restaurante podría alcanzar los 600 pesos, dependiendo del menú, lo que establece que, por día, una familia con un gasto medio puede erogar hasta mil 900 pesos, en sitios públicos en alimentos.
Es importante establecer que, toda ida a la playa implica compras previas, artículos de playa -short de baño, bronceador, lentes de sol- y otros implementos que no se incluyen en el gasto general. Además de que, es viable adquirir una nevera y una compra de alimentos como: botanas, refrescos, agua, algunas fritangas, cerveza que normalmente en las tiendas de la playa aumentan hasta un 15 por ciento.
Algunas variables del gasto van desde las edades de los niños y jóvenes en las familias, hasta los usos y costumbres de cada núcleo para compartir las actividades en la visita a la playa. Desde el tradicional paseo por el malecón con antojitos, dulces y productos locales que se antojan con el calor y el disfrute de las condiciones de las vacaciones veraniegas.
El intenso calor que se siente en Mérida y otras ciudades, hacen propicias las condiciones para ir a la playa, aunque sea un fin de semana.









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