
Emirates es hoy una de las aerolíneas más prósperas del mundo. Su modelo se basa en el empleo del A380, el avión de pasajeros más grande del mundo que, aunque tiene un coste operativo elevado, al dividir por el número de pasajeros, permite economías de escala.
Sin embargo, el avión ha sido un fracaso comercial porque las aerolíneas han preferido aviones más pequeños, que se pueden llenar con más facilidad.
Tim Clark, el responsable de Emirates, sin embargo, insiste en la necesidad de estos aviones. Dice que hay más demanda, menos espacio en los aeropuertos y, por ende, es recomendable transportar más personas en cada aeronave. O sea que sigue convencido de que un A380 es necesario. E incluso sugiere que no tiene por qué tener ventanillas, que añaden mucho peso al avión. La imagen exterior se arregla con cámaras y pantallas.
La propuesta de Emirates tiene su lógica. Es muy simple: si hay más demanda, si no hay slots aéreos, si hay problemas de contaminación por el uso de aviones, es lógico que buscáramos aviones con más capacidad. Al final se trata de transportar más gente con menos aparatos, con menos necesidad de pistas, de aeropuertos, de motores, de contaminación.
En cambio, la industria de la aviación va en sentido contrario: aviones menos grandes, para más rutas punto a punto, huyendo de los grandes hubs que están saturados. O sea, saturando otros aeropuertos.
Francamente, nadie está haciendo caso a Clark, pero tampoco nada le está quitando la razón. Incluso al contrario.
Fuente: Preferente
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