
Valentín Diez Morodo, accionista de Aeroméxico, se que ha quedado con un importante paquete de RLH, la sociedad donde se agrupan destacados activos hoteleros como el Mayakobá de Riviera Maya o el Villa Magna de Madrid, y que es propiedad de Fernando Chico Pardo y sus hijos Andrés y Felipe Chico Hernández, dueños del aeropuerto de Cancún.
Como reveló REPORTUR.mx, los mayores cambios a los que ha tenido que hacer frente Aeroméxico tras salir de la quiebra tienen que ver con sus dueños, consejeros, deudas y acreedores. Y de este modo, informa El Financiero, Diez Morodo reorienta sus inversiones, mientras los dueños del aeropuerto de Cancún con su empresa Asur afrontarán la competencia de una nueva terminal con las obras para hacer uno en Tulum.
Antes de la pandemia, Delta era la mayor accionista de la compañía, con un 49% del capital social de la compañía y el resto se distribuía entre otros accionistas, inversionistas y consejeros como Eduardo Tricio Haro, Valentín Diez Morodo y Antonio Cosío Pando, entre otros.
Tras las negociaciones durante su reestructuración y la entrada de nuevo capital por 4,266 millones de dólares (mdd), la firma Apollo Global Management se convirtió en su mayor accionista con el 22.38% de las acciones, seguido de Delta, que disminuyó su participación a un 20%.
Los accionistas ya existentes, como son Eduardo Tricio Haro, Valentín Diez Morodo, Antonio Cosío Pando y Jorge Esteve Recolons, se quedaron con una participación del 4.10%, mientras que el resto está conformado por nuevos inversionistas y acreedores como The Baupost Group, Silver Point Capital, Oaktree Capital Management, entre otros fondos.
La reestructura de Aeroméxico dio un vuelco a su consejo de administración manteniéndose en la nueva junta Javier Arrigunaga, Andrés Conesa y Antonio Cosío y entrando como nuevos Glen Hauenstein, Lee Moak, Andrés Borrego y Marrón, Bogdan Ignashchenko y Antoine George Munfakh
Fuente: Reportur








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