
Desde hace varios años, la droga conocida como “cristal” se estaría fabricando en Yucatán en laboratorios clandestinos en el interior del estado, creados para satisfacer la demanda de traficantes locales y también nacionales, según datos recabados por Central 9, la Unidad de Investigación Periodística de Grupo Megamedia.
Algunos de esos laboratorios estarían en Buctzotz, donde igualmente habría bodegas para almacenar la droga y los insumos químicos necesarios para su elaboración, así como centros de distribución.
Apenas el 23 de febrero, agentes de la Fiscalía General de la República y efectivos de la Secretaría de Marina, de la Guardia Nacional y de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) detuvieron a dos personas en una casa de Buctzotz, en la calle 9 entre 14 y 16, donde les decomisaron decenas de bolsitas de “cristal” listas para su venta.
También se incautaron varios litros de precursores químicos usados para la fabricación de esa droga, de acuerdo con la información incluida en la carpeta de investigación FED/YUC/MER/0000073/2023.
Las autoridades sospechan que los detenidos trabajaban también en un laboratorio clandestino dedicado a la fabricación de “cristal”, ubicado a 40 minutos de Buctzotz.
En abril de 2019, en esa misma población, autoridades federales detuvieron a ocho personas que estaban reunidas en una casa de la calle 12-A entre 23 y 25, acusadas de vender “cristal”.

A ellos también se les señaló por estar vinculados a un laboratorio clandestino de esa droga, localizado en un rancho cercano a Buctzotz, desde donde se surtía a otras poblaciones del oriente del estado y de Quintana Roo.
Laboratorios ocultos de »cristal» en Yucatán
De acuerdo con Elías Razur Antonio, director del Observatorio Mexicano sobre las Drogas, entrevistado por teléfono en Ciudad de México, por lo menos desde 2015 existen informes sobre la eventual ubicación de “cocinas” clandestinas de “cristal” en ese municipio yucateco.
“En ese año algunas autoridades del lugar denunciaron este hecho ante organismos policíacos”, dice Razur Antonio.
El entrevistado añade que, según informes oficiales conocidos por el Observatorio, entre las autoridades federales prevalece la creencia de que este tipo de laboratorios también estaría operando en pequeñas poblaciones del municipio de Valladolid y en las inmediaciones de Kaua, así como en ranchos cerca de algunas comisarías de Tizimín y en comunidades del Sur, como Akil, específicamente.
Este tipo de laboratorios, explica Razur Antonio, se ubican por lo general en áreas rurales alejadas de la población, de difícil acceso y ocultas entre la vegetación, debido a la intensidad del olor que desprenden, sobre todo a éter, amoníaco y acetona.
El presidente del grupo Fraternidad, de Drogadictos Anónimos, Antonio Morales Gómez, afirma que sobre el origen del “cristal” que se consume en el estado “hay muchas teorías y una de ellas es que probablemente se produzca aquí”.
»Cocinas» de »cristal» también tendrían ubicación en Mérida

F.D.R., un adicto en rehabilitación de 25 años que aceptó hablar con Central 9 a condición de no mostrar su identidad, revela que antes de ingresar a un centro de tratamiento “trabajó en un laboratorio clandestino de ‘cristal’, en el monte”, aunque no dio a conocer su ubicación.
“Sin embargo”, señala, “he escuchado que aquí en Mérida también hay laboratorios o ‘cocinas’, donde se elabora esa droga”.
A pesar de que no hay datos precisos sobre la ubicación de estos laboratorios en el estado, sí hay indicios de su existencia, sobre todo en poblaciones del interior, pero la gente tiene miedo de denunciarlo, dice Razur Antonio.
Además, agrega, como se trata de instalaciones pequeñas, es muy fácil ocultarlas y eso dificulta su localización por parte de las autoridades, que saben que de 2013 a 2021 aumentó la fabricación de “cristal” en todo el país.
Según el entrevistado, “los laboratorios de metanfetaminas son fáciles de montar y las personas encargadas sólo necesitan conocimientos básicos de química, y unos cuantos implementos, como estufa, horno de microondas, licuadora, refrigerador, cinta adhesiva, cubetas, embudos, guantes de goma y filtros de café, entre otros materiales”.
“La receta para preparar esta droga se encuentra hasta en Internet”, dice.
En estos laboratorios clandestinos o “cocinas” se instalan reactores y condensadores rudimentarios fabricados artesanalmente, donde a altas temperaturas se sintetizan los precursores químicos como ácido fenilacético, anhídrido acético y acetato de sodio.
Con ellos se obtiene la sustancia base de la metanfetamina, conocida como fenil2 propanona o b2p.
Posteriormente, la sustancia se mezcla con ácido fórmico para obtener la metanfetamina liquida, la cual después de hervirla, forma cristales que son refrigerados y generalmente se purifican con acetona y ácido muriático, para obtener metanfetamina pura.
Para traficar el “cristal” por todo el país, los narcotraficantes usan la metanfetamina líquida, ya que se puede almacenar en recipientes grandes y mezclarla con gasolina o acetona, lo que evita que sea detectada por los perros olfateadores de drogas.
Así, los traficantes que reciben la metanfetamina líquida la llevan a instalaciones especializadas donde se le extrae el agua y se regresa a su forma cristalina habitual.

De acuerdo con Razur Antonio, hay señales para creer que Yucatán se ha convertido en un centro de producción de “cristal” que abastece incluso a la frontera norte.
Según un informe público de la Guardia Nacional, indica, el 14 de mayo de 2020 varios elementos de esa corporación encontraron en el área de envíos de una empresa de paquetería en Tepotzotlán, Estado de México, 195 garrafones de plástico con 960 litros de metanfetamina líquida, procedente de Mérida, que tenía como destino final la ciudad de Tijuana.
El valor comercial de la droga incautada era de 320 millones de pesos.
“Esto es una pista, sin duda, para entender lo que está pasando en Yucatán”, señala Razur Antonio.
“El crecimiento explosivo en el consumo de ‘cristal’ en el estado, la disminución de su precio y la proliferación de vendedores al menudeo probaría que aquí opera en la sombra una lucrativa red de laboratorios clandestinos y vendedores de la que, al parecer, las autoridades no quieren o no pueden combatir”.
Fuente: Diario de Yucatán
Descubre más desde NotaTrasNota
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
