Tensión militar en el hemisferio: Washington flexiona músculo mientras México descarta invasión
El Departamento de Defensa de EE.UU. envió este lunes 18 de agosto a más de 4 mil marinos —integrados en el Grupo Anfibio Iwo Jima y la 22ª Unidad Expedicionaria— hacia aguas latinoamericanas, bajo el mando del Comando Sur. La medida, revelada por un funcionario anónimo a CNN, surge tras las amenazas del presidente Donald Trump de usar fuerza militar contra los cárteles de la droga, aunque el destino exacto y las operaciones específicas siguen sin confirmarse. México, a través de su presidenta Claudia Sheinbaum, rechazó que el despliegue apunte a su territorio, subrayando que se trata de un asunto interno estadounidense.
Trump intensifica presión militar: «Opciones sobre la mesa» contra el narcotráfico
El movimiento responde a la orden presidencial de preparar acciones contra los cárteles, según reveló The New York Times el 8 de agosto. El funcionario del Pentágono destacó que las unidades —compuestas por tres buques anfibios y capacidades de respuesta rápida— refuerzan operaciones antinarcóticos en la región, aunque su despliegue podría reasignarse. Trump ha vinculado repetidamente la crisis de fentanilo en EE.UU. con grupos criminales mexicanos, justificando una postura más agresiva. Históricamente, el Comando Sur ha operado con recursos limitados en la zona, pero este envío duplica la presencia naval habitual y marca un giro en la estrategia hemisférica.
- Escalada regional: El despliegue rompe con décadas de baja prioridad militar de EE.UU. en Latinoamérica, generando alerta en gobiernos como el de México, Colombia y Venezuela, donde operan cárteles con influencia transnacional.
- Tensión diplomática: La respuesta de Sheinbaum —«no habrá invasión»— refleja el riesgo de soberanía y posible fricción bilateral, en un contexto donde Trump ha usado el narcotráfico como bandera electoral.
- Efecto disuasivo (o contraproducente): Analistas advierten que la presencia militar podría aumentar la violencia si los cárteles responden, o ser interpretada como un gestos simbólico sin impacto real en el flujo de drogas.
- Recursos en juego: El Comando Sur recibirá fondos adicionales para operaciones, pero la ambigüedad sobre su uso (¿intervención directa? ¿apoyo a aliados?) deja abiertas incógnitas estratégicas.
Las tropas ya navegan hacia la región, aunque su misión concreta —desde ejercicios conjuntos hasta patrulles antinarcóticos— dependerá de órdenes posteriores. El Pentágono insistió en que el despliegue era «programado», pero fuentes confirmaron a CNN que se aceleró tras las declaraciones de Trump. En los próximos meses, se espera que el Comando Sur coordine con países aliados (como Panamá o Honduras) para operaciones, mientras México monitorea movimientos cerca de sus costas. La clave estará en si Washington cruza líneas rojas, como acciones unilaterales en territorio ajeno, lo que desencadenaría una crisis diplomática mayor.
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