El gobierno de Trump adquiere el 10% de Intel: ¿salvavidas o intervención sin precedentes?
El presidente Donald Trump anunció que Estados Unidos adquirirá una participación del 10% en Intel, valorada en 10,000 millones de dólares, en un acuerdo que marca una de las mayores intervenciones gubernamentales en una empresa privada desde la crisis financiera de 2008. La medida, negociada directamente con el CEO de Intel, Lip-Bu Tan, busca revitalizar al fabricante de chips —que Trump calificó como «dejado atrás» por sus competidores— y fortalecer la autonomía tecnológica de EE.UU. frente a China. El acuerdo, pendiente de aprobación del consejo de Intel, elevaría al gobierno al tercer puesto entre sus accionistas, solo por detrás de los fondos BlackRock (13%) y Vanguard (13%). Las acciones de Intel subieron un 6% tras el anuncio.
Trump defiende la intervención: «EE.UU. debe ser socio, no espectador»
El presidente justificó la decisión como un movimiento estratégico para garantizar la seguridad nacional y la competitividad en semiconductores, un sector dominado por Asia. Según Trump, la propuesta surgió en una reunión con Tan la semana pasada, donde le planteó: «Creo que sería bueno tener a Estados Unidos como socio». El mandatario destacó que la participación no implicará control operativo, pero sí un compromiso de inversión en I+D para reducir la dependencia de cadenas de suministro extranjeras.
El giro es notable: hace solo dos semanas, Trump había exigido la renuncia inmediata de Tan, acusándolo de conflictos de interés por sus vínculos con empresas chinas. Sin embargo, tras el encuentro en la Casa Blanca, lo elogió como «una historia increíble». El acuerdo también se alinea con la Ley CHIPS, que destina 52,000 millones de dólares en subvenciones para la industria, aunque esta es la primera vez que el gobierno convierte ayudas en participación accionaria.
- Geopolítica tecnológica: La medida refuerza el desacople de China en semiconductores, un sector crítico para la defensa y la IA. Intel compite con TSMC (Taiwán) y Samsung (Corea del Sur), que dominan el 70% del mercado global.
- Precendente económico: Desde el rescate a General Motors (2008) y las aerolíneas en la pandemia, no se veía una intervención de este calibre. Podría abrir la puerta a que el gobierno adquiera participaciones en otras empresas «estratégicas».
- Reacción del mercado: Aunque las acciones de Intel repuntaron, analistas advierten riesgos: la burocracia estatal podría ralentizar decisiones, y la participación diluiría el valor para accionistas privados como SoftBank, que invirtió 2,000 millones esta misma semana.
Aprobación pendiente y tensiones internas
El acuerdo debe ser ratificado por el consejo de Intel, donde Tan enfrenta presiones internas por las acusaciones de conflictos de interés. Mientras, el Departamento del Tesoro y el secretario de Comercio, Wilbur Ross, trabajan en los detalles legales para formalizar la inversión, que se anunciaría antes de fin de mes.
A corto plazo, se espera que Intel acelere sus plantas en Arizona y Ohio, proyectos clave para reducir la dependencia de Asia. Sin embargo, la medida podría enfriar el interés de inversores privados, como muestra el caso de SoftBank, que ahora quedaría como quinto accionista (2%). La pregunta clave: ¿será este el inicio de un nuevo modelo de capitalismo de Estado en EE.UU.?
Contexto adicional:
- Ley CHIPS (2022): Destina 52,000 mdd a semiconductores, pero hasta ahora solo otorgaba subvenciones, no participaciones.
- Antecedentes: En 2008, EE.UU. rescató a Chrysler y GM con 80,000 mdd, adquiriendo acciones temporales.
- Tan bajo fuego: El CEO niega vínculos con empresas chinas vinculadas al ejército, pero el senador Tom Cotton (republicano) exige una investigación.
Fuente: Adaptado de Forbes US con datos de CNBC y Bloomberg.
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