El golpe económico que enfrenta México antes del ciclo escolar 20255
El regreso a clases en México se ha convertido en un desafío financiero sin precedentes para las familias, que destinan hasta el 40% de sus ingresos mensuales en útiles, uniformes, colegiaturas y tecnología. Según la Concanaco-Servytur, esta temporada inyecta 125,000 millones de pesos a la economía, pero el poder adquisitivo se resiente: el gasto promedio por niño ronda los 9,000 pesos (hasta 15,000 si incluye dispositivos electrónicos), mientras el consumo privado apenas creció 0.6% en julio, según el INEGI. Expertos advierten que la digitalización obligada y los costos ocultos (como «cooperaciones voluntarias» en escuelas públicas) agravan la presión, en un contexto donde 9 de cada 10 mexicanos aún prefieren comprar en tiendas físicas por desconfianza o hábito.
No es solo lápices y cuadernos: cómo la tecnología disparó el gasto escolar
Óscar Balcázar, CEO de Serta Intelligence Partner (SIP), señala que el regreso a clases ya no se limita a materiales básicos: «Ahora se requiere tecnología, conexión, software y hardware, que antes no representaban un gasto tan alto». Los datos lo respaldan:
- Gasto real vs. lista oficial: La SEP estima 861 pesos en útiles básicos, pero SIP calcula que las necesidades reales elevan la cifra a 2,902 pesos por alumno.
- Uniformes y colegiaturas: Hasta 4,000 pesos en uniformes y 25,000 pesos anuales en escuelas privadas (en públicas, las «cooperaciones» suman otros 4,000 pesos).
- Brecha digital: Familias de bajos ingresos deben priorizar entre alimentos o un dispositivo para clases en línea, según Balcázar.
La digitalización acelerada postpandemia transformó el back to school en un gasto estructural, no eventual, con implicaciones a largo plazo para el presupuesto familiar.
- Presión inflacionaria: El 12.5% de los hogares destina más del 30% de su ingreso a educación, según el INEGI, lo que reduce el gasto en otros sectores (alimentos, salud) y frena la reactivación económica.
- Cambio en el consumo: Empresas como BIC ajustan estrategias para ofrecer precios competitivos (controlando su cadena de producción), mientras el e-commerce gana terreno lento (solo 10% de las compras son digitales).
- Desigualdad educativa: Las familias de escuelas públicas enfrentan «cooperaciones» informales y materiales no cubiertos por el Estado, mientras las privadas exigen inversiones en tecnología, profundizando la brecha.
Estrategias de ahorro y el futuro del gasto escolar
Ante el escenario, plataformas de economía circular como Go Trendier promueven alternativas para reducir costos hasta en un 50%:
- Reutilización: Intercambio de libros, mochilas y uniformes entre familias.
- Compra inteligente: Comparar precios en papelerías locales (aún dominan el 90% del mercado) vs. promociones en supermercados.
- Tecnología compartida: Uso de dispositivos en bibliotecas o programas gubernamentales.
Próximos pasos:
La Concanaco-Servytur urge a un diálogo con la SEP para regular las «cooperaciones voluntarias» y estandarizar listas de útiles. Mientras, empresas como BIC apuestan por eficiencias en producción para mantener precios bajos, pero advierten: «El consumidor ya no busca solo precio, sino valor», según Paula Griglione, su CEO. El reto será equilibrar la digitalización con la accesibilidad en un 2025 donde la cuesta de verano podría ser aún más empinada.
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