Un vínculo intergeneracional que reduce la depresión, aumenta la actividad física y hasta disminuye el riesgo de mortalidad en un 33%
Mantener una relación cercana con los nietos no solo llena de alegría a los abuelos, sino que también puede ser su mejor «medicina» contra el envejecimiento. Estudios recientes demuestran que esta conexión fortalece su salud física y emocional, reduce el riesgo de depresión en ambas generaciones e incluso prolonga la vida. Sin embargo, cuando el cuidado se vuelve una carga constante, los efectos pueden ser contraproducentes. ¿Dónde está el equilibrio?
Un antídoto contra la soledad y el sedentarismo
La vejez no tiene por qué ser sinónimo de inactividad o aislamiento. Según el epidemiólogo Ralph S. Paffenbarger, las personas mayores de 70 y 80 años que mantienen un nivel de actividad moderado —como caminar, regar plantas o jugar con sus nietos— reducen su riesgo de mortalidad hasta en un 50% comparadas con quienes llevan una vida sedentaria. Pequeños gestos, como agacharse para recoger un juguete o correr tras un niño en el parque, activan el cuerpo sin requerir rutinas extenuantes.
Pero los beneficios van más allá de lo físico. La interacción con los nietos estimula la producción de dopamina y oxitocina —las «hormonas de la felicidad»— y mitiga el sentimiento de soledad no deseada, un problema que afecta a muchos adultos mayores, especialmente tras la pérdida de amigos o la migración de sus hijos. Un estudio liderado por la profesora Sara Moorman, de la Universidad de Boston, reveló que esta relación reduce síntomas depresivos tanto en abuelos como en nietos jóvenes, gracias al aumento de la esperanza de vida y a dos tipos de conexión clave:
- Solidaridad afectiva: La cercanía emocional, como compartir historias o recibir consejos.
- Solidaridad funcional: El apoyo tangible, desde ayuda económica hasta tareas domésticas o transporte.
El simple hecho de aceptar un billete doblado «a escondidas» de la abuela o dejar que el abuelo lave una camisa manchada refuerza su sentido de utilidad y pertenencia.
Cuidar nietos: ¿beneficio o sobrecarga?
La ciencia confirma que los abuelos que cuidan esporádicamente a sus nietos tienen un 33% menos riesgo de mortalidad que quienes no lo hacen, según un estudio del Journal of Evolution and Human Behavior. Sin embargo, cuando la responsabilidad se vuelve permanente y estresante —como en el caso de los 55% de niños mexicanos que quedan al cuidado de sus abuelos mientras sus padres trabajan—, los efectos pueden ser negativos.
Investigaciones publicadas en Journals of Gerontology analizaron a más de 12,000 abuelos cuidadores en EE.UU. (de 50 a 80 años) y encontraron que, aunque la mayoría no sufrió daños graves, algunas abuelas reportaron depresión, baja autoestima y problemas de salud por el desgaste físico y emocional. El cambio de rutinas, la falta de sueño y la presión de crianzas no planificadas pueden pasar factura.
No obstante, el mismo estudio destacó que muchos abuelos equilibran las demandas con beneficios: adoptan hábitos más saludables (como dejar de fumar o comer mejor), se sienten más activos y disfrutan de un vínculo más profundo con sus nietos. «Los efectos dependen del contexto», advierten los expertos. La clave está en que el cuidado sea voluntario, flexible y compartido, sin convertirlo en una obligación abrumadora.
El secreto de un envejecimiento activo
Los datos son claros: la relación con los nietos puede ser un pilar para un envejecimiento saludable, siempre que se eviten los extremos. Estas son las claves para aprovechar sus beneficios:
- Movimiento natural: Jugar, pasear o realizar actividades cotidianas con los nietos mantiene el cuerpo en acción sin necesidad de gimnasios.
- Propósito y felicidad: Sentirse necesarios eleva la autoestima y combate la soledad.
- Equilibrio: Cuidar ocasionalmente es positivo; asumir una crianza full-time, riesgoso.
- Reciprocidad: Permitir que los abuelos también reciban ayuda (económica, emocional o práctica) fortalece el lazo.
En una sociedad donde la esperanza de vida crece, pero también la soledad en la tercera edad, los nietos pueden ser el mejor aliado para envejecer con vitalidad. Como concluye Moorman: «Esta relación no solo une a dos generaciones, sino que las salva».
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