La administración Trump propone plazos fijos y más cortos para visados que actualmente permiten estancias flexibles, afectando a más de 1.6 millones de extranjeros en el país
Washington, D.C. — El gobierno de Estados Unidos busca imponer restricciones sin precedentes a los visados para estudiantes internacionales, periodistas extranjeros y participantes en programas de intercambio cultural, según una propuesta regulatoria publicada esta semana. La medida, impulsada por la administración del expresidente Donald Trump, establecería plazos máximos de estancia y eliminaría la flexibilidad actual, lo que obligaría a los afectados a solicitar prórrogas burocráticas para permanecer legalmente en el país.
La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia para endurecer las políticas migratorias, incluso las dirigidas a inmigrantes con estatus legal. De aprobarse, afectaría a tres categorías clave de visados:
- Visados F (estudiantes internacionales): Limitados a 4 años, aunque muchos programas académicos —como doctorados o carreras de medicina— superan ese plazo.
- Visados J (intercambio cultural y trabajo): También con un techo de 4 años, impactando a programas como Au Pair o pasantías profesionales.
- Visados I (periodistas extranjeros): Reducidos a 240 días (8 meses) para la mayoría de nacionalidades, y solo 90 días para ciudadanos chinos, un plazo insólitamente breve para corresponsales.
¿Quiénes se verían afectados?
Según datos oficiales del gobierno estadounidense, en 2024 había en el país:
- 1.6 millones de estudiantes internacionales con visado F, muchos de ellos en universidades de élite.
- 355,000 participantes en programas de intercambio (visado J), incluyendo investigadores, profesores visitantes y jóvenes en prácticas.
- 13,000 periodistas extranjeros (visado I), entre ellos corresponsales de medios globales como Reuters, BBC o Xinhua.
La medida obligaría a estos grupos a tramitar extensiones costosas y sujetas a aprobación, generando incertidumbre y posibles interrupciones en sus actividades. Por ejemplo, un estudiante de posgrado en ingeniería podría verse forzado a abandonar el país antes de completar su investigación, mientras que un periodista debería renovar su visado cada pocos meses.
Críticas y controversias
La propuesta ha desencadenado rechazo tanto en el ámbito educativo como en el diplomático:
- China calificó la medida como «discriminatoria», especialmente por el trato diferenciado a sus periodistas. El Ministerio de Asuntos Exteriores chino advirtió que responderá si la norma se aplica.
- Universidades y organizaciones educativas, como la Asociación de Educadores Internacionales (NAFSA), ya se opusieron a un proyecto similar en 2020. Argumentan que la medida desincentivará el talento extranjero, perjudicando la competitividad académica y científica de EE.UU. En 2021, la administración Biden retiró una propuesta idéntica tras presiones del sector.
- Defensores de la libertad de prensa alertan sobre el riesgo de censura encubierta: visados más cortos para periodistas podrían usarse para expulsar a reporteros críticos con el gobierno.
Contexto: ¿Por qué ahora?
La propuesta revive una iniciativa que Trump impulsó al final de su primer mandato (2020), pero que nunca se implementó. Su gobierno justifica el cambio como una herramienta para «mejorar el monitoreo» de los titulares de visados, aunque críticos señalan que se trata de otra pieza en su política de «tolerancia cero» hacia la inmigración, incluso la legal.
En agosto, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) anunció la reanudación de visitas domiciliarias a solicitantes de ciudadanía para verificar su «carácter moral» y «compromiso con los valores estadounidenses», una práctica abandonada hace años. Estos movimientos reflejan un endurecimiento generalizado en los procesos migratorios, que incluye revocaciones de visados por motivos ideológicos y mayor escrutinio a residentes permanentes.
¿Qué sigue?
La propuesta está abierta a consulta pública durante 30 días, tras los cuales el gobierno decidirá si la aprueba, modifica o archiva. Sin embargo, su solo anuncio ya ha generado alarma:
- Instituciones educativas temen una fuga de estudiantes hacia países como Canadá o Reino Unido, que ofrecen políticas más flexibles.
- Medios internacionales evalúan medidas legales, argumentando que la medida violaría acuerdos de reciprocidad diplomática.
- Empresas tecnológicas y de investigación, que dependen de talento extranjero, podrían presionar al Congreso para bloquear la norma.
En resumen
La medida no solo complicaría la vida de cientos de miles de extranjeros en EE.UU., sino que podría erosionar su atractivo como destino global para el estudio, el trabajo y el periodismo. Mientras el gobierno insiste en que busca «proteger la seguridad nacional», sus detractores ven un patrón de restricciones arbitrarias que, lejos de resolver problemas, crean nuevos obstáculos para la innovación y la diversidad.
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