El gobierno mexicano estudia gravar con impuestos más altos las importaciones chinas de autos, textiles y plásticos, mientras negocia con EE.UU. una alianza comercial que frene el avance asiático en Norteamérica y reduzca el déficit fiscal histórico.
El gobierno de Claudia Sheinbaum incluirá en su Presupuesto 2026 —que presentará al Congreso antes del 8 de septiembre— un aumento significativo de aranceles a productos chinos, con el objetivo de blindar a la industria nacional de la competencia desleal y alinearse con la presión de Donald Trump para contener el flujo de mercancías asiáticas hacia el continente. La medida, aún en definición, afectaría principalmente a automóviles, textiles y plásticos, sectores donde Pekín domina con precios subsidiados, según revelaron tres fuentes cercanas a las negociaciones a Bloomberg.
Aunque los detalles finales podrían ajustarse, la iniciativa refleja un giro proteccionista en la política comercial mexicana, impulsado por dos factores clave: la demanda estadounidense —que acusa a México de ser una «puerta trasera» para productos chinos que luego ingresan a EE.UU.— y la urgencia fiscal de Sheinbaum, quien hereda un déficit récord (el mayor desde los años 80) tras el gasto desmedido de Andrés Manuel López Obrador en sus últimos meses de mandato.
¿Por qué México apuesta por los aranceles ahora?
1. Presión de EE.UU. y la «Fortaleza Norteamérica»
Desde principios de 2024, la administración Trump ha intensificado las exigencias a México para que replique su estrategia arancelaria contra China, similar a la aplicada en Estados Unidos (donde los autos eléctricos chinos enfrentan un 100% de impuesto). El argumento: frenar el contrabando de bienes baratos que, según Washington, terminan cruzando la frontera norte.
En respuesta, funcionarios mexicanos propusieron la idea de una «Fortaleza Norteamérica», un bloque comercial que limite las importaciones chinas mientras fortalece la producción local entre EE.UU., México y Canadá. El concepto, respaldado por el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, ganaría forma con los nuevos aranceles y la revisión del T-MEC prevista para mediados de 2025.
«México no puede seguir siendo un puente para que China inunde el mercado estadounidense con productos subsidiados», advirtió una fuente gubernamental. La prórroga de aranceles que Trump otorgó a México en julio —tras una llamada con Sheinbaum— fue una señal de que las negociaciones avanzan, pero con plazos ajustados.
2. El boom de los autos chinos en México: de Rusia al liderato global
México se convirtió en 2024 en el principal destino mundial de vehículos chinos, superando incluso a Rusia, según datos de la Asociación China de Automóviles de Pasajeros. Aunque estos autos ya pagan un 20% de arancel en México (frente al 2.5% en EE.UU. para algunos modelos), la diferencia de precios sigue siendo abismal: un auto chino puede costar hasta 30% menos que uno fabricado en México o EE.UU.
La situación contrasta con la postura de Joe Biden, quien en mayo impuso un 100% de arancel a los autos eléctricos chinos y vetó los vehículos con software desarrollado en China por razones de seguridad nacional. México, sin embargo, ha mantenido una política más laxa, lo que ha permitido que marcas como BYD, Chery o MG ganen terreno rápidamente.
3. Un déficit fiscal récord y la necesidad de ingresos
Sheinbaum enfrenta un hoyo financiero sin precedentes: el déficit presupuestal de 2024 alcanzó su nivel más alto en 40 años, en parte por los proyectos faraónicos de López Obrador (como el Tren Maya o la refinería de Dos Bocas), financiados con deuda. Para evitar un ajuste de impuestos —promesa clave de su campaña—, el gobierno busca alternativas de recaudación, y los aranceles a China aparecen como una opción viable.
«No es solo proteger a la industria, sino generar recursos sin afectar al contribuyente», explicó un analista económico. El Plan México, lanzado por Sheinbaum, ya incluye estímulos a parques industriales y gasto público en infraestructura, pero los aranceles añadirían un colchón fiscal adicional.
¿Qué sectores se verán más afectados?
Los aranceles propuestos apuntarían a tres rubros estratégicos:
- Automóviles: México es el séptimo productor mundial de autos, pero la competencia china amenaza empleos en estados como Guanajuato, Nuevo León y Puebla, donde se concentran ensambladoras de marcas estadounidenses y europeas.
- Textiles: La industria, ya golpeada por la competencia asiática, podría recibir un respiro temporal, aunque analistas advierten que los aranceles también encarecerán insumos para fabricantes locales.
- Plásticos y químicos: Sectores clave para la manufactura, donde China domina con precios hasta 40% más bajos que los nacionales.
Riesgos y desafíos de la medida
1. Represalias de China
Pekín podría responder con barreras a productos mexicanos, como el tequila, aguacate o autos, que representan millones en exportaciones. China es el tercer socio comercial de México, después de EE.UU. y Canadá.
2. Inflación y costo de vida
Aumentar aranceles podría encarecer bienes de consumo, desde ropa hasta electrónicos, en un momento en que la inflación sigue siendo una preocupación para los mexicanos.
3. Dependencia de EE.UU.
Aunque la alianza con Trump podría beneficiar a México en el corto plazo (por ejemplo, en la renegociación del T-MEC o en acuerdos de seguridad contra el narcotráfico), también lo ata a una política comercial más agresiva y menos diversificada.
- 8 de septiembre: Sheinbaum enviará al Congreso la propuesta de Presupuesto 2026, donde se definirán los aranceles.
- 2025: Revisión del T-MEC, donde México, EE.UU. y Canadá podrían ajustar reglas de origen para excluir más componentes chinos.
- Acuerdo de seguridad: México y EE.UU. negocian un pacto contra el fentanilo y la violencia, que podría incluir concesiones comerciales.
Con una mayoría legislativa asegurada (Morena domina ambas cámaras), Sheinbaum tiene vía libre para aprobar los aranceles. Sin embargo, el verdadero test será equilibrar la protección industrial con el riesgo de una guerra comercial que podría perjudicar a la economía mexicana en un año electoral clave para EE.UU.
Descubre más desde NotaTrasNota
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.