El Banco de México revisa sus pronósticos y descarta una contracción, aunque advierte que el ritmo de expansión sigue siendo insuficiente para impulsar el desarrollo del país
La economía mexicana logró esquivar el riesgo de una recesión en 2025, pero su crecimiento seguirá siendo débil. El Banco de México (Banxico) elevó este jueves su estimación de expansión del Producto Interno Bruto (PIB) a 0.6% —desde el 0.1% proyectado en mayo—, aunque el rango posible oscila entre 0.1% y 1.1%, según su Informe Trimestral correspondiente al segundo trimestre del año.
El ajuste, presentado por la gobernadora Victoria Rodríguez Ceja, refleja un desempeño económico mejor al esperado pese a los desafíos externos, como los cambios en la política monetaria de Estados Unidos y las tensiones comerciales. Sin embargo, los expertos del banco central advirtieron que el país sigue atrapado en una «atonía económica», con un crecimiento insuficiente para generar empleo de calidad o reducir desigualdades.
¿Por qué mejoró el pronóstico?
Banxico atribuyó la revisión al alza a dos factores clave:
- Resistencia del gasto interno: Aunque con bajo dinamismo, el consumo privado y la inversión mostraron señales de recuperación tras meses de estancamiento.
- Impacto limitado de los aranceles de EU: Las exportaciones mexicanas —especialmente las amparadas bajo el T-MEC— han resistido mejor de lo previsto frente a las medidas proteccionistas impulsadas por Washington.
«Estamos dejando atrás la discusión sobre una recesión, incluso leve», afirmó Jonathan Heath, decano de la Junta de Gobierno de Banxico. No obstante, matizó: «Un crecimiento de 0.6% no es bueno. Estamos entre la atonía y el estancamiento».
Perspectivas para 2026: crecimiento modesto y riesgos latentes
El informe también anticipa una expansión del 1.1% para el próximo año (frente al 0.9% estimado en mayo), con un rango posible entre 0.1% y 1.7%. Sin embargo, el banco central advirtió sobre:
- Incertidumbre global: Conflictos geopolíticos, volatilidad en los mercados financieros y posibles ajustes en las tasas de interés de la Reserva Federal podrían frenar el ritmo.
- Brecha del producto en terreno negativo: La economía operará por debajo de su potencial en 2025 y 2026, lo que limita la creación de empleo y la capacidad de recuperación salarial.
- Dependencia del T-MEC: El tratado comercial sigue siendo un «colchón» para las exportaciones, pero su beneficio podría verse reducido si escalan las disputas comerciales con EU.
Contexto: ¿Por qué importa este crecimiento débil?
México lleva más de una década con un crecimiento promedio inferior al 2% anual, muy por debajo de economías emergentes como India o Vietnam. Este lento avance tiene consecuencias directas:
- Empleo precario: La generación de puestos formales no logra absorber a la población en edad laboral.
- Inversión insuficiente: Las empresas posponen proyectos por la falta de certidumbre.
- Presión social: La inflación (aunque controlada) y los bajos salarios erosionan el poder adquisitivo.
El dato de Banxico contrasta con las expectativas más optimistas del gobierno federal, que en su Paquete Económico 2025 proyectó un crecimiento de 2.5%. La diferencia refleja la divergencia entre las proyecciones oficiales y las evaluaciones técnicas independientes.
¿Qué sigue?
Los analistas coinciden en que, para acelerar el crecimiento, México necesita:
- Reactivar la inversión pública y privada, especialmente en sectores estratégicos como energía y tecnología.
- Reducir la burocracia que frena la apertura de negocios.
- Aprovechar la relocalización de empresas (nearshoring) con políticas que atraigan capital extranjero de manera sostenible.
Mientras tanto, Banxico mantendrá una postura cautelosa en su política monetaria, con la tasa de interés en 11% para contener presiones inflacionarias sin ahogar del todo la actividad económica.
«No es una crisis, pero tampoco es un escenario de prosperidad», resumió un economista consultado. «México sigue en modo supervivencia».
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