
Mérida, Yuc. 13 de nov/Eduardo May/- La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) clausuró de manera total-temporal las obras de construcción de una granja avícola que la empresa CRIO realizaba dentro del sitio arqueológico de Tzemé, en el municipio de Kinchil.
La dependencia federal actuó a denuncia de pobladores y activistas que señalaron daños importantes a sitios y vestigios arqueológico por una granja de gallinas que se estaba ampliando en el perímetro del sitio con valor histórico-cultural.
El Consejo Comunitario de Kinchil presentó una denuncia detallada en el Centro INAH Yucatán. Sin embargo, este centro tardó más de 10 días en inspeccionar las obras y emitir una orden de suspensión, ignorada por la empresa. donde desde mediados de octubre se reportaban afectaciones ambientales y daños al patrimonio histórico.
La Profepa, tras proceder la denuncia clausuró las obras que la empresa CRIO estaba realizando en el sitio arqueológico del Tzemé, en la población de Kinchil, ubicada a unos 30 kilómetros al poniente de Mérida.
Según se informó la empresa inició estos trabajos a mediados de octubre y el 17 de ese mes -cuando los daños al patrimonio arqueológico aún eran mínimos- se realizó la denuncia ante el INAH que dio vista a la autoridad ambiental, para realizar el proceso de clausura de la granja avícola.

La clausura de Profepa se suma a la suspensión por el INAH, así que, si la empresa continúa con los trabajos, estará incurriendo en un delito federal por cuenta doble, se informó a través de un comunicado de la dependencia federal sancionadora.
Los kinchileños reclaman la empresa la devastación del patrimonio arqueológico, ecológico y ambiental, además de pérdidas de ganado y de apiarios debido a los vertidos de líquidos y aguas negras del lavado de las naves avícolas que se construyeron en ese espacio protegido.
El Consejo Comunitario de Kinchil denunció devastación y daños importantes en el sitio arqueológico; sin embargo, la institución tardó más de diez días en emitir una orden de suspensión, la cual tampoco había sido acatada por la compañía. La clausura de Profepa se suma ahora a la suspensión previa impuesta por el INAH.
Tras la intervención federal, integrantes del Consejo Comunitario y posesionarios de las tierras afectadas acudieron al lugar para constatar el cierre y lamentar el daño causado, para conservar y proteger el “la riqueza histórica y ecológica de Tzemé no sea reemplazada por naves industriales de producción de pollos que generan ganancias solo para los accionistas de CRIO, dejando contaminación mayor.
Sobre este tema, Félix Canul productor local, denunció que las obras destruyeron parte de su rancho familiar: “Tumbaron mi cerco y el ganado se esparció; no lo he podido recuperar. Además, destruyeron el cerro K’olotzó,, expresó.
Gregoria del Rosario Canul, apicultora, advirtió que la devastación impacta directamente en la producción de miel y, por consecuencia, en la economía de las familias mayas: “Sin árboles no hay floración para las abejas ni pasto para el ganado”.
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