La falta de conocimientos económicos genera ansiedad y vulnerabilidad al endeudamiento. La OCDE alerta sobre los bajos niveles de alfabetización financiera en el mundo.

El sistema educativo tradicional enseña materias básicas pero descuida las finanzas. Esto fomenta el analfabetismo financiero en la población. Las personas se vuelven incapaces de comprender conceptos como el crédito o la inversión. El desconocimiento pesa más que la falta de dinero. Nos vuelve vulnerables al consumo irracional y al engaño político.
Datos de 2023 de la OCDE muestran una puntuación media de 60 sobre 100. La falta de educación financiera afecta a todos los estratos sociales. En Europa, solo el 18 por ciento de los ciudadanos tiene un alto nivel. Países como Perú y Uruguay muestran los peores niveles en América Latina. En contraste, Suecia y Japón son los mejor preparados en este ámbito.
Esta carencia tiene efectos directos sobre la salud mental y el estrés. El Banco Interamericano de Desarrollo vincula las preocupaciones económicas con la ansiedad. El miedo al impago se convierte en un factor de deterioro físico. La educación financiera empodera y permite tomar decisiones con mayor seguridad. Comprender el dinero es una forma de proteger la democracia. Urge diseñar políticas públicas integrales para reducir la vulnerabilidad de la población.
La información y los datos provienen de EL ECONOMISTA. Se basan en datos de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) y del Banco Interamericano de Desarrollo.
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