El canciller iraní, Abás Araqchi, afirmó este lunes que su país está preparado tanto para un conflicto bélico como para entablar diálogos diplomáticos, respondiendo a las advertencias de Washington sobre una posible intervención militar si no cesa la represión.

Mientras tanto, las protestas que comenzaron por el costo de la vida han evolucionado hacia un movimiento contra el régimen, dejando un saldo estimado de cientos de muertos y miles de detenidos.
La crisis humanitaria: Cifras y represión
Irán enfrenta uno de sus mayores desafíos sociales desde 1979. La ONG Iran Human Rights (IHR) confirmó al menos 192 manifestantes muertos desde el inicio de las protestas el 28 de diciembre. Sin embargo, advierten que la cifra real podría ser mucho mayor:
- Estimaciones no verificadas: Fuentes alternas sugieren que el número de fallecidos podría superar los 2,000.
- Detenciones: Se reportan más de 2,600 arrestos.
- Bloqueo informativo: Las autoridades impusieron un corte de internet desde el 8 de enero, aunque imágenes satelitales y videos filtrados muestran cuerpos en morgues y grandes movilizaciones en Teherán.
Tensión Diplomática: «Opciones muy fuertes»
El presidente estadounidense, Donald Trump, reiteró que el ejército de su país estudia «opciones muy fuertes», recordando que en junio ya se bombardearon instalaciones nucleares iraníes en apoyo a Israel. Trump aseguró que los líderes iraníes quieren «negociar», aunque no descarta la acción militar preventiva.
La respuesta de Teherán fue dual:
- Advertencia: «Irán no busca la guerra, pero está totalmente preparado», sentenció el canciller Araqchi.
- Apertura: Confirmaron que existe un canal de comunicación «abierto» con el emisario de EE. UU. y se mostraron dispuestos a negociar, siempre que sea bajo condiciones de «respeto mutuo e igualdad».
Reacciones internas e internacionales
El régimen ha respondido convocando «marchas de resistencia» y contramanifestaciones en apoyo a la República Islámica, calificando a los opositores de «terroristas urbanos».
- Oposición: Reza Pahlavi, hijo del sah derrocado, instó desde el exilio a las fuerzas armadas a apoyar al pueblo.
- Alemania: El jefe del gobierno alemán, Friedrich Merz, criticó con firmeza la violencia estatal, calificándola como una «señal de debilidad».
- China: Pekín hizo un llamado a la calma y expresó su oposición a cualquier injerencia extranjera.
La información proviene de EL ECONOMISTA, con datos de la ONG Iran Human Rights (IHR) y agencias internacionales.
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