A pesar de la demanda voraz de infraestructura, gigantes como Equinix y Digital Realty sufren caídas en bolsa mientras competidores privados toman la delantera.

El auge de la Inteligencia Artificial, impulsado por empresas como Nvidia y Meta, ha disparado la demanda de potencia informática, elevando el valor de las tecnológicas en más de un billón de dólares. Sin embargo, los REITs (fideicomisos de inversión inmobiliaria) de centros de datos como Equinix, Digital Realty e Iron Mountain no están capitalizando este crecimiento.
El problema:
A diferencia del S&P 500 (+17%), las acciones de estas empresas han caído entre 11% y 16% en el último año. ¿La razón? Su estructura legal los obliga a repartir el 90% de sus ingresos como dividendos, limitando el capital disponible para reinvertir en infraestructuras multimillonarias que la IA requiere. Además, sus accionistas son reacios al riesgo y evitan el endeudamiento elevado que asumen competidores privados (10 a 15 veces su capital).
La competencia:
Empresas privadas como Vantage y QTS, o incluso tecnológicas como Meta que construyen su propia infraestructura, están ganando los contratos más grandes. Los REITs se han quedado rezagados por su aversión al riesgo y su concentración en mercados saturados como el norte de Virginia, mientras la IA se expande a zonas rurales con más espacio y energía disponible.
La oportunidad futura:
Analistas ven una luz al final del túnel para 2026. A medida que la IA pase del «entrenamiento» a la «ejecución» (inferencia), se necesitarán centros de datos más cercanos a los usuarios urbanos, donde Equinix y Digital Realty tienen ventaja por su conectividad. Equinix ya está adaptando su estrategia con su negocio xScale para colaborar con gigantes como Amazon.
Información tomada de FORBES.
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