Un estudio advierte que las megaconstelaciones requieren una «coreografía» constante; una tormenta solar podría desatar el síndrome de Kessler si se pierde el control por 24 horas.

Investigadores liderados por Sarah Thiele (Princeton) califican a las actuales megaconstelaciones de satélites en órbita baja, como Starlink, como un sistema inestable o un «castillo de naipes». El estudio revela que el equilibrio actual depende de una vigilancia extrema: ocurren «acercamientos cercanos» cada 22 segundos en el espacio, y cada satélite de Starlink realiza 41 maniobras anuales para evitar choques.
La amenaza del «CRASH Clock»:
El estudio introduce este indicador para medir cuánto tiempo pasaría antes de una colisión catastrófica si se pierde el control de la red:
- Deterioro drástico: En 2018, el margen de seguridad era de 121 días. Para junio de 2025, bastarán 2.8 días sin control activo para un choque grave.
- Riesgo inminente: Perder el control solo 24 horas implica un 30% de probabilidad de iniciar el síndrome de Kessler (reacción en cadena de basura espacial).
El factor solar:
Las tormentas solares son el «caso límite» más peligroso, ya que expanden la atmósfera (frenando satélites) y pueden dañar la electrónica de navegación. Un evento extremo tipo Carrington (1859) podría dejar los satélites a la deriva por más de tres días, superando el margen de seguridad y provocando consecuencias irreversibles para futuras generaciones.
Información tomada de ROBOTITUS.
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