México alcanzó un máximo histórico con más de 43 mil unidades vendidas en 2025; sin embargo, la infraestructura de carga pública crece a un ritmo mucho menor, frenando la adopción masiva.

La electromovilidad en México es una realidad en expansión, pero enfrenta un cuello de botella logístico. Según la Electro Movilidad Asociación (EMA), en 2025 se vendieron 43,358 autos eléctricos, un repunte del 38.55% respecto al año anterior. No obstante, la red de carga pública apenas creció un 22%, cerrando el año con solo 4,060 puntos disponibles.
El perfil del consumidor mexicano:
- Pragmatismo sobre política: A diferencia de EU o Europa, al 69% de los mexicanos no le importa el país de origen del auto (por ejemplo, si es chino), priorizando la funcionalidad.
- Ansiedad de rango: La principal preocupación (48%) sigue siendo la vida útil de la batería, un temor mayor al promedio global.
- Si no fuera eléctrico: El 72% de los usuarios regresaría a un auto de gasolina o diésel si no tuviera su EV, lo que demuestra que cada venta es una reducción real de emisiones.
El reto de la carga: Aunque los puntos de carga privados (hogares/agencias) crecieron a 52,666, gran parte de la población vive en departamentos donde no es viable instalarlos.
- Costo de instalación: Instalar un cargador en casa cuesta en promedio 15,000 pesos, pero puede dispararse hasta 90,000 pesos dependiendo de la distancia al medidor.
- Ahorro: Pese al costo inicial, el ahorro en «combustible» es del 70%. Un usuario reporta pagar 2,200 pesos bimestrales de luz por dos vehículos.
Infraestructura y Gobierno: El sector busca coordinarse con la CFE, Sener y Cenace para agilizar trámites y garantizar estabilidad eléctrica, urgiendo especialmente la instalación de cargadores rápidos en carreteras.
Información tomada de MILENIO.
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