Organizaciones acusan que el dictamen debilita la reducción efectiva, afecta el reparto de utilidades y permite jornadas de 12 horas; exigen diálogo con la OIT.

Las principales organizaciones sindicales del país (Mesa de Diálogo Sindical, Asociación General de las y los Trabajadores y la Unión Nacional de Trabajadores) manifestaron su rechazo técnico al dictamen de reducción de jornada laboral que se discute en el Senado. Advierten que la reforma, presentada el 3 de diciembre de 2025, contiene disposiciones que postergan el pleno goce de este derecho hasta el año 2030.
Mientras el secretario del Trabajo se reúne con legisladores, los sindicatos protestan afuera del recinto señalando «trampas» en el diseño actual:
1. Definiciones y Tiempos Muertos:
El dictamen cambia el concepto de jornada laboral: elimina la frase «estar a disposición del empleador» y la sustituye por «desarrollar actividades subordinadas». Esto podría facilitar que no se registren ni paguen los tiempos de guardia o espera.
2. Jornadas Exhaustivas y Salud:
- Modelo 6×1: Se mantiene el esquema de seis días de trabajo por uno de descanso, frenando la transición al modelo de cinco días por dos (5×2).
- Turnos de 12 horas: Se abre la puerta a jornadas combinadas de hasta 12 horas diarias, lo que normalizaría extensiones excesivas.
- Intensificación: Sin una negociación colectiva real, la prohibición de bajar salarios podría llevar a que los empleados trabajen menos horas en papel, pero con mayor carga física y mental (intensificación del trabajo), elevando el riesgo de accidentes y estrés.
3. Golpe al Bolsillo (Utilidades e Impuestos):
Aunque el salario nominal no baja, el rediseño de horas extra tiene efectos negativos:
- Más impuestos: El mayor uso de horas extra podría implicar una mayor carga fiscal y de seguridad social para el trabajador, reduciendo su ingreso neto.
- Menos Utilidades (PTU): Al ser las horas extra deducibles para las empresas, disminuiría la utilidad fiscal y, por ende, el monto global del Reparto de Utilidades para los trabajadores.
Los sindicatos exigen un proceso de diálogo vinculado con la OIT y políticas de apoyo para las micro y pequeñas empresas, evitando que el costo de la adaptación se traslade a los empleados.
Información tomada de EL ECONOMISTA.
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