Un experto de la Escuela de Guerra Naval de EU argumenta que las contradicciones en los medios no nacen del sesgo ideológico, sino de un desfase temporal: la verificación profesional no puede competir con la velocidad de las redes sociales.

En un análisis para Forbes, Charles Edward Gehrke, subdirector de la División de Diseño de Juegos de Guerra de la Escuela de Guerra Naval de EU, explica el extraño patrón de la cobertura mediática tras la invasión de Ucrania en 2022. Los titulares oscilaban entre «Kiev caerá en días» y «Ucrania está ganando», lo que muchos interpretaron como propaganda o sesgo.
El verdadero problema: Un desfase estructural
Gehrke sostiene que el periodismo no falló por parcialidad, sino porque está diseñado para un mundo más lento. Sus normas (verificación, control editorial) son mecanismos que generan coherencia, pero funcionan bajo la premisa de que la verificación precede a la publicación.
La «Trampa de la Aceleración»:
- La brecha: En la guerra moderna, las redes sociales y los drones transmiten fragmentos de realidad al instante. El público consume el evento «crudo» antes de que el periodista pueda procesarlo.
- El efecto: Cuando el reportaje verificado llega más tarde, a menudo contradice la primera impresión que la audiencia ya se formó. Esto hace que las correcciones periodísticas se perciban como «reversiones» o errores, en lugar de mejoras en la información.
Consecuencias para la confianza:
El autor advierte que la credibilidad del periodismo ya no depende solo de la objetividad, sino del ritmo. Al llegar «tarde» con la verdad verificada, el periodismo pierde su rol de intérprete principal y se convierte en una voz más. Para sobrevivir, las instituciones mediáticas quizás deban cambiar la «ilusión de certeza temprana» por una «transparencia de la duda en tiempo real».
Información tomada de FORBES.
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