
Jerusalén. (AFP).- El ejército israelí anunció que había detectado este sábado misiles lanzados desde Irán, en aparente respuesta al ataque lanzado por Israel contra la república islámica.
«Hace poco rato, las sirenas sonaron en distintas áreas del país tras la identificación de misiles lanzados desde Irán hacia el Estado de Israel», dijo el ejército en un comunicado.
Un mensaje fue enviado a los celulares de la población urgiéndolos a refugiarse.
Los iraníes llevaban semanas alerta, expectantes y nerviosos por si Estados Unidos e Israel llevaban a cabo otro ataque, pese a que Teherán mantenía negociaciones con Washington, precisamente, para evitar un enfrentamiento violento.
Muchos iraníes de a pie ya vivían en un clima de tensión desde las protestas masivas de principios de año, que se saldaron con varios miles de muertos; la república responsabilizó a Estados Unidos e Israel de las movilizaciones e incluso aseguró que muchas de las víctimas fueron abatidas por agentes israelíes.
Este sábado por la mañana, justo antes de los bombardeos, la vida en Teherán transcurría de manera habitual, con los taxis y los autobuses abriéndose paso lentamente en medio del tráfico del mediodía, y la gente caminando aquí y allá.
Pero de repente la rutina se vio sacudida por una serie de explosiones. Las fuerzas de seguridad inundaron las calles y unas oscuras humaredas empezaron a emanar cerca de la residencia del líder supremo iraní, el ayatollah Alí Jamenei.
«Estoy escuchando explosiones y veo aviones de combate sobrevolando», dijo un residente del centro de Teherán a las 09:45 horas, antes de que se cortaran las comunicaciones y el acceso a internet.

Pocos minutos después del ataque, se formaron importantes atascos y largas filas en panaderías y gasolineras. Por las calles, policías y otras fuerzas de seguridad patrullaban en masa.
Para muchos, en Irán, el sábado abre la semana laboral pero en el caso de este, muchos decidieron bajar las persianas de sus comercios y en las calles cada vez se veía a menos peatones, según un periodista de la Afp.
Desde fuera de la capital llegaron reportes de que se habían registrado ataques en casi dos terceras partes de las provincias de Irán.
La televisión difundió imágenes de Hormozgán, en el sur del país, donde una escuela fue bombardeada. De fondo, en los planos de los escombros cubiertos de hollín, se escuchaban los fuertes gritos de la gente que se acercaba al lugar. El ataque dejó al menos 85 niñas muertas.
Escuelas cerradas
Mientras el presidente estadunidense, Donald Trump, urgía a los iraníes a levantarse contra sus líderes, cundían los rumores sobre la situación de los altos mandos militares y las autoridades políticas de Irán.
Pero los medios estatales no tardaron en señalar que tanto el presidente Masoud Pezeshkian, como el ministro de Relaciones Exteriores Abbas Araqchi y «todos los comandantes» del ejército iraní estaban a salvo.
Los medios locales cubrieron una pequeña protesta a favor del gobierno, en la que participaron unas 300 personas que desfilaron hacia la plaza Palestina de Teherán.
También se registraron explosiones en Kermanshah (oeste), Isfahán (centro) y en Zahedán (sureste).
En respuesta, los Guardianes de la Revolución anunciaron bombardeos con misiles y drones en Israel y contra la base de la Quinta Flota estadunidense en Bahréin.
Varias ciudades de la región se vieron sacudidas por explosiones, en países como Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Qatar, Kuwait, Irak y Jordania.
El Consejo Superior de Seguridad Nacional, el principal cuerpo de seguridad del país, afirmó que se activaron planes de contingencia.
Se ordenó el cierre de las escuelas hasta nuevo aviso pero los bancos siguen abiertos y las oficinas gubernamentales operan a la mitad de su capacidad.
Según medios locales, que citaron a funcionarios, los suministros de alimentos y combustible están cubiertos y los servicios de metro y autobús seguirán funcionando con normalidad.
El ataque de este sábado coincidió con las rondas de negociaciones que sostenían Irán y Estados Unidos para lograr un acuerdo sobre el programa nuclear de Teherán.
Los bombardeos recuerdan a la guerra de 12 días del pasado junio, cuando Israel lanzó ataques unos días antes de que se celebrara una ronda de negociaciones entre Washington y Teherán.
Tras los ataques, el cuartel general del ejército de Khatam al Anbiya afirmó que las operaciones «continuarán sin pausa hasta la derrota definitiva del enemigo».
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