
Por Alejandro Millán Valencia BBC Mundo
Cuba ha iniciado conversaciones con Estados Unidos para solucionar la crisis que vive actualmente la isla, según confirmó este viernes el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, en una alocución televisada a todo el país
El gobernante dijo que estas conversaciones, que están realizando funcionarios de ambos países, «han estado orientadas a buscar soluciones, por la vía del diálogo, a las diferencias bilaterales que tenemos entre las dos naciones».
«El propósito de estas conversaciones es, en primer lugar, identificar cuáles son los problemas bilaterales que necesitan una solución», añadió.
El presidente cubano afirmó haber dirigido las conversaciones por parte cubana, junto con el expresidente cubano Raúl Castro y otros altos funcionarios del Partido Comunista y del gobierno.
No detalló quiénes estaban en la delegación estadounidense.
Díaz-Canel sí mencionó que hay actores internacionales «que han facilitado estos intercambios», pero sin dar más detalles.
Este viernes, la presidenta de México, Sheinbaum, celebró el anuncio hecho por La Habana y aseguró que su gobierno tuvo un rol en la promoción de las conversaciones entre Cuba y EE.UU.

Desde hace semanas, el gobierno de Donald Trump venía diciendo que estaba en diálogo con las autoridades cubanas, pero La Habana lo había negado.
La noche de este jueves, horas antes del anuncio de Díaz-Canel, el gobierno cubano anunció la liberación de 51 presos, de la que no se ofrecieron más detalles.
En los últimos meses, Cuba viene sufriendo las consecuencias de severos cortes de luz, que han afectado a la industria del turismo, una de las principales fuentes de financiación de la isla.
El pasado 5 de febrero, el propio Díaz-Canel advirtió que Cuba se acercaba a una situación que iba a requerir «medidas extremas» debido a la crisis económica, los apagones cada vez más frecuentes y la falta de combustible por el bloqueo impuesto por el presidente de EE.UU., Donald Trump.
Varios analistas han señalado que Cuba se encuentra en la crisis más seria de su historia desde el triunfo de la revolución cubana en 1959.
En su alocución, Díaz-Canel señaló que la prioridad es resolver el problema energético del país
Cuba ha vivido problemas recurrentes con el suministro de energía durante años.
Sin embargo, la situación se ha vuelto más crítica desde que a mediado de diciembre el gobierno de Trump impuso un cerco marítimo en el Caribe para controlar el flujo de petróleo de Venezuela, que durante décadas ha enviado crudo a Cuba en condiciones preferenciales.

A partir de entonces, el suministro de petróleo venezolano a Cuba disminuyó de forma drástica
Adicionalmente, a finales de enero Trump anunció que castigaría con la imposición de aranceles a cualquier país que suministrara petróleo a la isla, lo que ha tenido un efecto disuasorio en otros gobiernos de la región y del mundo.
Díaz-Canel dijo que debido a estas medidas del gobierno estadounidense no han llegado a la isla cargamentos petroleros en los últimos tres meses.
Señaló que Cuba, que produce el 40% del crudo que necesita, ha estado generando su propia energía, pero esta no es suficiente para cubrir la demanda del país.
Esta escasez, sumada a una red energética obsoleta, ha causado serios apagones en las últimas semanas que, además de afectar a miles de hogares cubanos, ha impactado en la industria turística cubana.
Además, la falta de combustible ha hecho que muchas aerolíneas cancelaran sus vuelos hacia La Habana.
El turismo es la principal fuente de divisas del gobierno cubano, además de un importante motor para la economía local.
Según Díaz-Canel, la falta de electricidad ha afectado a las comunicaciones, la educación y el transporte y, como consecuencia, el gobierno ha tenido que posponer las cirugías de decenas de miles de personas.
«El impacto ha sido muy grande», dijo el gobernante cubano.

En los últimos días, el gobierno de Trump autorizó la entrada de una cantidad regulada de petróleo por «cuestiones humanitarias».
Diálogo exploratorio
Durante su alocución, Díaz-Canel señaló que uno de los objetivos del diálogo con EE.UU. es determinar si existe voluntad política entre las partes para tomar acciones concretas en beneficio de ambos pueblos.
Agregó que la representación de Cuba ha manifestado su voluntad de que las conversaciones se realicen sobre la base de la igualdad y del respeto a los sistemas políticos de ambos países, a la soberanía y a la autodeterminación.
Aunque el gobernante cubano no identificó a sus interlocutores por el lado estadounidense, el presidente Trump ha mencionado repetidamente al secretario de Estado, Marco Rubio, como la persona al frente de esas conversaciones.
El mandatario estadounidense, de hecho, anunció a principios de febrero que Washington había iniciado un diálogo con «los más altos responsables de Cuba».
«Estamos hablando con el pueblo de Cuba, con los más altos responsables de Cuba», dijo Trump durante un evento en Florida.
En ese momento, el presidente de EE.UU. se mostró optimista sobre la posibilidad de lograr un acuerdo.
«Cuba es una nación en quiebra. Lo ha sido desde hace mucho tiempo, pero ahora ya no tiene a Venezuela para apoyarla», agregó. «Ya veremos qué pasa».
Expertos consultados por la BBC señalan que uno de los objetivos de Trump es poner fin al régimen que gobierna la isla desde 1959.
«Las viejas estrategias de Washington con respecto a Cuba ya no aplican, y quien no lo haya comprendido aún se llevará una sorpresa», dice el economista cubano Ricardo Torres.
«Trump está cambiando las reglas del juego», agrega.
El presidente estadounidense ha declarado que «Cuba está lista para caer», intensificando la presión sobre la isla en su momento de mayor vulnerabilidad desde la Guerra Fría.
Algunos comentaristas, de hecho, han considerado que uno de los objetivos detrás de la detención de Nicolás Maduro por parte de EE.UU. era profundizar indirectamente la crisis económica cubana.
El FBI visitará La Habana
Durante su alocución, Díaz-Canel anunció que un equipo del FBI viajará a Cuba para investigar un tiroteo ocurrido a finales de febrero entre una lancha rápida estadounidense y una patrulla fronteriza cubana frente a la costa norte de la isla.
De acuerdo con La Habana, los tripulantes de la lancha intentaron infiltrarse en Cuba, cargando consigo cerca de 13.000 cartuchos de munición, 13 rifles y 11 pistolas.
Cinco de los pasajeros resultaron muertos y los otros cinco permanecen bajo custodia de las autoridades.
En su momento, Cuba afirmó que los pasajeros de la lancha querían ingresar a la isla «con fines terroristas», mientras que Washington afirmó que no se trataba de una operación estadounidense.
«Hay una información y hay una cooperación con las contrapartes norteamericanas y estamos a la espera de un grupo de expertos del FBI para seguir avanzando en esta investigación», dijo Díaz-Canel durante su comparecencia de este viernes.
El gobernante aseguró que la colaboración entre el FBI y el Ministerio de Interior de Cuba se gestionó por medio de los canales diplomáticos correspondientes.
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