
Mérida, Yuc. 19 de marzo/Eduardo May. – La Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) de Estados Unidos distinguió una vez más a El Castillo de Chichen Itzá como referente con la imagen astronómica del día. Esta es la cuarta ocasión que el organismo internacional posiciona la milenaria urbe maya como punto relacionado con la investigación y las ciencias astronómicas.
La agencia federal del espacio, una de las más importantes del mundo ha colocado a Chichen Itzá entre sus preferencias de investigación en 4 ocasiones. Inicialmente, el 21 de diciembre de 2012, previo a la psicosis internacional que produjo el bulo del fin del mundo, que fue interpretado por algunos alarmistas por el fin del ciclo de la cuenta calendárica maya.
Lo que sucedió, según estudios del Instituto Smithsoniano, en esa fecha culminó un ciclo en el calendario maya. Esto es, se completaron 1 millón 872 mil días e inició un “nuevo tiempo” en la rueda calendárica maya, sin que se registraran modificaciones al manejo del tiempo.
Los registros matemáticos indican que: “la cuarta era maya” se inició el 11 de agosto del 3 mil 114 a.C., fecha registrada en la ‘Estela C’ de Quiriguá, Guatemala y concluyó el 21 de diciembre de 2012, fecha inscrita en el Monumento 6 del sitio arqueológico Tortuguero, ubicado en Tabasco, registrado por especialistas del instituto estadounidense sumando un total de 5 mil 126 años solares de la cuenta larga.
La NASA ha dedicado estudios e investigaciones para conocer mucho más de la civilización maya. En 2004 transmitió ‘en vivo’ “el regreso de Kukulkán a la tierra” en el solsticio de primavera, con una transmisión cuya señal que se difundió a los 200 museos más importantes del mundo, este evento organizado por la Biblioteca Infantil del propio instituto de investigación norteamericano y permitió que cerca de 85 mil personas, siguieran en ‘tiempo real’ el fenómeno de luz y sombra en la mítica ciudad maya.
Este año, el organismo de investigación dedicó una vez más la imagen de El Castillo de Kukulkán con la foto realizada por los especialistas D. Flores y B. Pichardo, del Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y P. Sánchez y R. Nafaté, del INAH.









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