
MÉRIDA. Eduardo May– Especialistas en ADN lograron descubrir a dos pares de gemelos idénticos en un ritual funerario en Chichén Itzá. Los investigadores lograron desentrañar el seguimiento genético de un entierro descubierto en el polígono denominado “Serie Inicial”, donde estudiaron a restos de individuos hallados en un altar, encontrando a dos pares de gemelos idénticos.
Rodrigo Barquera, investigador de Antropología Evolutiva del Instituto Max Planck de Alemania y colaborador de la Universidad de Harvard y el profesor Julio Lara, profesor investigador de la Facultad de Química de la Universidad Autónoma de Yucatán desvelaron el hallazgo luego de realizar estudios de restos encontrados en un entierro descubierto recientemente en el sitio arqueológico.
De acuerdo con Rodrigo Barquera el ADN antiguo permite analizar material genético preservado en restos arqueológicos, lo que ha hecho posible responder preguntas clave sobre la evolución, migraciones y condiciones de vida de las civilizaciones pasadas.
“Esta molécula conserva información que se ha transmitido a lo largo del tiempo y que hoy nos permite reconstruir procesos evolutivos, desplazamientos y características de las poblaciones antiguas”, explicó.

Con estas condiciones los especialistas de la UADY y el Instituto Max Planck, lograron el estudio de un recinto funerario en Chichén Itzá. El resultado permitió conocer el historial genético de todos restos, siendo varones, además de identificar la presencia de dos pares de gemelos idénticos, un hecho poco común que abre nuevas interpretaciones sobre la cosmovisión maya.
“La probabilidad de encontrar dos pares de gemelos idénticos es muy baja, y este hallazgo nos permite reflexionar sobre la posible relación entre estas prácticas y elementos de la mitología maya”, señaló.
Asimismo, estos estudios han permitido confirmar que las poblaciones actuales de la región peninsular mantienen una continuidad genética directa con los antiguos habitantes mayas, fortaleciendo el vínculo histórico y biológico con esta civilización.
“Pudimos comprobar que quienes habitamos hoy esta región somos descendientes directos de esas poblaciones que vivieron en el periodo clásico”, destacó.
Otro dato relevante es que, gracias a estos análisis, se han identificado adaptaciones genéticas heredadas, como defensas naturales ante ciertas enfermedades, resultado de procesos de selección ocurridos a lo largo de la historia. “Existen huellas en nuestro ADN que reflejan cómo las poblaciones se adaptaron para sobrevivir a enfermedades y condiciones ambientales complejas”, agregó.
Más allá del pasado, el ADN antiguo también abre la puerta al futuro, ya que su estudio podría contribuir al desarrollo de herramientas para anticipar riesgos en salud pública.
—-“Con el análisis de esta información, incluso podríamos generar predicciones que ayuden a prepararnos ante futuras pandemias”, sostuvo.
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