Mérida, Yuc. 31 de marzo/Eduardo May/. – Especialistas del Comité Institucional para la Atención de Fenómenos Meteorológicos Extremos de la Universidad Autónoma de Yucatán (Ciafeme-Uady) que en la temporada de huracanes 2026 se podrán generar hasta 14 tormentas tropicales fuertes y 1 o 2 de gran intensidad, según estableció en el Seminario Internacional de Huracanes realizado recientemente en Mérida.
Juan Vázquez Montalvo estudioso de los fenómenos atmosféricos y director del Ciafeme puntualizó que, la temporada de ciclones se advierte “dentro de lo normal” y puede generar una peligrosa sensación de confianza. Sin embargo, agregó en meteorología los promedios engañan: basta un solo ciclón con trayectoria directa puede provocar daños severos.
Dijo que, “la experiencia reciente confirma y obliga a mantenerse alerta, incluso cuando los modelos no anticipan una actividad extraordinaria. Añadió que, previsiblemente se
espera que en la temporada de ciclones que inicia el 1 de junio para la Cuenca Atlántica-caribe se anticipan tormentas tropicales -entre tres y cuatro-, que evolucionen a huracanes moderados y uno o dos alcancen gran intensidad.
Declaró que, se prevé la formación de alrededor de 14 ciclones tropicales con nombre para el Atlántico, Golfo de México y Mar Caribe. De ese total, explicó, se espera que sean tormentas tropicales, entre tres y cuatro evolucionen a huracanes moderados y uno o dos alcancen gran intensidad. Este comportamiento responde a condiciones neutras, sin la influencia dominante de fenómenos como “El Niño” o “La Niña”, aunque no se descarta que “El Niño” se desarrolle hacia septiembre, lo que podría disminuir la actividad en la fase final.

Recordó que la temporada 2025 rompió previsiones. Aunque se anticipaba ligeramente activa, terminó con tres huracanes de categoría 5: Erin, Humberto y Melissa, convirtiéndose en una de las más intensas desde 2005.
Mostró incluso los procesos de rápida intensificación: Erin aumentó 75 nudos en 24 horas; Humberto, 70; y Melissa 70 también, además de causar daños catastróficos en el Caribe. Este último fenómeno llegó a registrar vientos de hasta 190 millas por hora (más de 300 km/h).
El análisis de los datos muestra que existe una región particularmente propicia para la formación de huracanes intensos: el corredor entre el Caribe y la Península de Yucatán. En esta zona se han originado sistemas históricos como Gilberto, Allen y Wilma, así como Melissa.
A ello se suma un factor humano: muchos desastres no solo dependen de la fuerza del fenómeno, sino de la ocupación de zonas vulnerables y la falta de planeación urbana. Por ello, se insiste en fortalecer los sistemas de alerta temprana y la gestión del territorio.
A pesar de que el pronóstico no anticipa una temporada extraordinaria, Vázquez Montalvo fue enfático: el riesgo permanece. “No se trata de cuántos huracanes se formen, sino de cuántos impacten directamente”, advirtió.
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