Nueva reforma endurece sanciones y castiga negligencia de propietarios en Quintana Roo; penas aumentan en casos graves

Chetumal.- (Sipse Noticias).- A partir de este sábado será calificado como delito de homicidio y también de lesiones contra el dueño cuyo perro prive de la vida a otra persona tras un ataque recibido, lo que agrava la penalización por este tipo de actos.
Anteriormente, principalmente por los ataques de perros, sólo se reducía a una reparación del daño regulado por jueces civiles, además de las multas administrativas que imponen los municipios por este tipo de actos.
¿Qué establece la nueva ley?
Este sábado entraron en vigor las reformas al Código Penal de Quintana Roo, que coloca en general los ataques de animales que priven de la vida a una persona en el apartado del delito de homicidio y de lesiones.
De esta forma, los ataques de perros que ocasionen la muerte de una persona se equiparan ya al delito de homicidio cometido por el dueño. Por estos casos, de acuerdo como quedó establecido en el artículo 87 bis, recién añadido, las personas que se encuadren en este delito serán castigadas con hasta 10 años de prisión.
Esto se puede agravar más, cuando la víctima sea una persona vulnerable, como menores de edad o mujeres embarazadas.
Asimismo, quedó establecido que se clasifica el delito de lesiones calificadas contra la persona cuyo perro atacó a otra, con penas dependiendo de la gravedad hasta de 10 años. Anteriormente esto no estaba establecido.
¿Por qué se impulsó esta reforma?
Aunque la reforma es en general contra dueños de cualquier tipo de animales, los casos más comunes son de ataque de perros contra humanos, como ocurrió en Playa del Carmen a principios de 2025, cuando una niña fue atacada por un perro de gran tamaño cuando jugaba en la calle, lesiones que le produjeron heridas graves en el rostro.
Se trata del decreto 217, impulsado como iniciativa por integrantes del partido Verde y aprobado el pasado 8 de abril.
En la exposición de motivos consultada, los legisladores hicieron hincapié en que no se trata de criminalizar la posesión de animales como mascotas, como perros de gran tamaño, sino lo contrario, castigar a dueños negligentes que no toman medidas óptimas para evitar dañar a terceros.
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