
José Cortazar Navarrete-Mérida, Yuc. 28 de abril– La pandemia obligó al cierre de escuelas desde marzo de 2020 y tras catorce meses, el proceso educativo ha sido irregular, se estima resultaron afectados un total de 4.8 millones de estudiantes de preescolar, 14 millones de educación primaria y 6.5 millones de jóvenes de secundaria.
Al emitir su balance anual 2020, la Red Nacional por los Derechos de la Infancia en México, (Redim) informó que, el gobierno federal renunció a su obligación con la infancia y que la pandemia ha causado serios estragos en el desarrollo, capacidades y procesos de alimentación de millones de niños mexicanos.
Es importante establecer que, Yucatán no quedó exento de este duro impacto en población infantil indígena, que ha sido la más afectada. Gabriela Tec Chan, responsable de Lengua y Cultura Indígena del Instituto para el Desarrollo y la Cultura Maya del Estado de Yucatán (Indemaya) recalcó que hasta este momento no hay dados duros sobre el impacto que recibieron cientos de niños mayas yucatecos.
Expuso que, si bien el desempleo, la falta de oportunidades en las comunidades y municipios del interior del estado fue muy notoria, hasta el momento ha sido imposible evaluar el alcance de la pandemia entre los niños del medio rural.
Tec Chan indicó que, el Indemaya espera poder tener recursos para establecer un estudio y seguimiento sobre diferentes aspectos y la problemática de la pandemia en la población indígena, pero desde luego en población infantil. Dijo que, es notoria la deserción escolar en la población indigena, primordialmente por falta de materiales y equipos tecnológicos.
Expuso que en participación con el área de educación indígena de la Segey se realizará un estudio para conocer los problemas que los niños del medio rural han tenido durante la pandemia y establecer un trabajo de campo más detallado sobre estas condiciones y sus necesidades.
Dijo que, la pandemia obligó a alto desempleo en los municipios del centro del estado, donde cientos de familia viven de aspectos vinculados al turismo, trabajan en artesanía, fabricación y venta de ropa y dependen económicamente de empleos en la ciudad de Mérida.
El problema fue muy visible en el impacto alimenticio de los niños, porque muchos de estos infantes y jóvenes tienen un alimento en la escuela.
También fue notorio que decenas de familias abandonaron Quintana Roo durante la pandemia al perder sus empleos y se trasladaron a sus comunidades en el oriente, centro y sur del estado, llevando algunas opciones económicas.
Es importante dijo, conocer a fondo los problemas que todo ello esta ocasionando y las consecuencias que traerá para la población indígena maya.
La pandemia también obligó a que decenas de niños se quedarán sin vacunas, atención médica y actividades esenciales en su formación, por ello, se espera poder acudir y realizar tareas de campo y conocer de cerca esta realidad para proponer alternativas y programas que atiendan estos problemas, comentó. (Imágenes de archivo)
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