El brote de gusano barrenador —detectado a 1,400 km de la frontera con EE.UU.— frena el comercio y dispara los precios a niveles récord, sin fecha clara de solución.

México ha dejado de exportar 650,000 cabezas de ganado a Estados Unidos en lo que va del año, lo que representa pérdidas por 1,300 millones de dólares, debido al cierre parcial de la frontera por el brote del gusano barrenador, una plaga que no ha sido detectada en la zona limítrofe. Así lo advirtió Luis Fernando Haro, director del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), durante el Foro Global Agroalimentario 2025.
El precio de los becerros destinados a exportación ha alcanzado un récord histórico de 2,000 dólares por cabeza, casi un 70% más que los 1,200 dólares registrados antes de las restricciones. Sin embargo, el ganado acumulado en México se comercializa en el mercado local a precios inferiores, agravando la crisis para los productores. «No son las mismas razas: el ganado de exportación es para engorda en EE.UU., mientras que el nacional tiene menor valor», explicó Jorge Esteve Recolons, presidente del CNA.
Una medida cuestionada: brote lejano y sin casos en la frontera
Las autoridades mexicanas señalan que el cierre es «injustificado», pues el foco del gusano barrenador —que afecta al ganado pero no es transmisible a humanos— se ubica en el sur del país, a más de 1,400 kilómetros de la frontera. Los casos diarios han caído de 120 a menos de 30 en los últimos meses, gracias a controles sanitarios, pero EE.UU. mantiene las restricciones desde que la plaga ingresó a México hace 10 meses.
El impacto trasciende a México: los engordadores estadounidenses enfrentan escasez de ganado, lo que ha disparado los precios de la carne para el consumidor en ese país. «Ellos también pierden», afirmó Haro, quien añadió que el problema real es el tráfico ilegal de animales, que elude los protocolos sanitarios. «Ese ganado no se inspecciona, no se trata, y sí representa un riesgo», advirtió.
Sin fecha de reapertura: un conflicto con tintes políticos
El CNA denunció que la prolongación del cierre responde a «intereses políticos». «Se comenta que la secretaria de Agricultura de EE.UU., Brooke Rollins, aspira a ser gobernadora de Texas, y no puede permitirse que el gusano barrenador llegue a ese estado», declaró Esteve Recolons. Aunque México ha reforzado los controles —con visitas coordinadas por el secretario de Agricultura, Julio Berdegué—, no hay claridad sobre cuándo se reanudarán las exportaciones. «Arreglar esto tomará años«, reconoció Haro.
Mientras tanto, el sector ganadero mexicano enfrenta otro desafío: la reducción del hato nacional, que ha contribuido al alza de precios internos. Sin acceso al mercado estadounidense —donde se paga hasta un 60% más—, los productores ven mermadas sus ganancias, en un contexto donde la solución parece lejana.
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