
CdeM/El Imparcial- Durante los últimos meses, México mantuvo una postura firme en el escenario internacional. Mientras la diplomacia solicitaba ante la ONU una salida pacífica a la crisis entre Estados Unidos y Venezuela, la actividad en los puertos mexicanos no se detuvo.
Dos buques petroleros con bandera de Liberia zarparon desde la terminal de Pajaritos, en Coatzacoalcos, con una misión de transportar hidrocarburos para ayudar a mitigar la profunda crisis energética que agobia a las familias en Cuba.
Esta decisión, aunque fundamentada en la solidaridad, activó de inmediato las alertas en Washington, sumando un nuevo capítulo de tensión a la ya compleja relación con nuestro principal socio comercial, según menciona un artículo publicado por El País.
Una tradición de apoyo que la presidente defendió
La presidente Claudia Sheinbaum asumió una postura clara frente a estos envíos. En sus recientes encuentros con la prensa, explicó que este apoyo no fue una ocurrencia de momento, sino una continuidad de la política exterior mexicana que se remonta a décadas atrás.
Sheinbaum recordó que, desde el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, México ha enviado energéticos a la isla.
Ante los cuestionamientos sobre la falta de claridad en los costos, la presidenta se comprometió a transparentar las cifras en los próximos días.

La realidad de Pemex y el volumen de los envíos
Para entender la magnitud de esta ayuda, es necesario observar los números que manejó Petróleos Mexicanos (Pemex) en este periodo.
Aunque la institución enfrenta una deuda histórica y una producción que bajó a niveles de 2018 (1.3 millones de barriles diarios), el flujo hacia el Caribe no se interrumpió.
El envío más reciente: El Instituto de Energía de la Universidad de Texas registró un cargamento de 80,000 barriles.
Respuesta ante desastres: Tras el impacto del huracán Rafael, el Gobierno mexicano reconoció el envío de 400 mil barriles adicionales.
Transparencia financiera: Pese a las críticas de opacidad, Pemex cumplió con informar sobre estas exportaciones a la SEC (el supervisor financiero de EE. UU.), dejando constancia legal de sus movimientos.
El descontento en el Capitolio y la sombra del T-MEC
La llegada de estos buques a Cuba no pasó desapercibida para los legisladores estadounidenses. Voces como la de la congresista María Elvira Salazar fueron tajantes al pedir que México deje de respaldar a lo que ella calificó como dictaduras.
Sin embargo, el punto más delicado tocó directamente la economía nacional. El congresista Carlos Giménez sugirió formalmente que esta cooperación energética podría interpretarse como una violación a los acuerdos del T-MEC.
Esta advertencia es de gran importancia, pues en 2026 se llevará a cabo la revisión del tratado, y algunos sectores en Washington ya proponen usar esa mesa de negociación para presionar a México y forzar el fin de su apoyo a La Habana.
Descubre más desde NotaTrasNota
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
