
Mérida, Yuc. 5 de ene/Eduardo May/.- Para muchos venezolanos radicados en Yucatán, la salida del gobierno Nicolás Maduro representa una esperanza a su país regrese a la democracia, la recuperación económica y la posibilidad del retorno a su patria. Según cifras del Instituto Nacional de Migración, en Yucatán radican unos mil 700 venezolanos, producto de oleada de migración en los últimos 15 años.
Este domingo un centenar de personas “tomaron” el monumento a la Patria en el Centro Histórico de Mérida para corear la captura del dirigente de ese país acusado de narcotráfico, lavado de dinero y otros delitos contra la humanidad contra su pueblo.
Los migrantes venezolanos, algunos de ellos con casi 12 años en la capital yucateca hicieron presente sus expresiones reclamando la libertad y la recuperación de la vida social y política, perdida desde el inicio de la dictadura de Hugo Chávez, iniciador de la era “chavista” hace 24 años, que ha dejado una situación de crisis, desesperación, persecución política con miles de ciudadanos en esa nación sudamericana.
Con banderas, carteles y símbolos, los manifestantes señalaron su rechazo al régimen impuesto por el grupo político dirigido por Maduro, que se ha negado a salir del poder, tras perder las elecciones de manera general en junio del año pasado.
La comunidad venezolana radicada en Yucatán, vive días de emociones encontradas tras los acontecimientos relacionados con la captura del presidente Nicolás Maduro, dijo Manuel Aponte, uno de los manifestantes, quien estaba acompañado de cinco familiares, dos de ellos menores.

En este tenor, María Rojas, migrante sin papeles que llegó a Mérida hace siete años junto con su esposo y sus dos hijos, relató que abandonó su país debido a la crisis económica y la falta de oportunidades. Señaló que tras conocerse la noticia mantiene comunicación con su madre y hermanos en Caracas, festinando el final del gobierno autoritario de Nico Maduro
“Allá hay nerviosismo, pero también esperanza. Nos dicen que la gente está a la expectativa, que hay miedo, pero también una sensación de que algo puede cambiar después de tanto tiempo”, expresó.
En su oportunidad, José Antonio Méndez radicado en el interior del estado desde 2015, que se desempeña en el sector servicios en Mérida; suscribió que “quienes critican el suceso y lo califican como invasión por parte de Estados Unidos falta que comprenden la realidad que se vive desde hace años en Venezuela”.

Declaró que, desde Mérida, decenas de familias han observado con esperanza el rumbo que puede llegar a tomar su país de origen, mientras mantienen contacto constante con sus seres queridos que aún permanecen en Venezuela.
Para muchos de ellos, salir de Venezuela no fue una decisión sencilla.
Andrea Castillo, quien llegó a Yucatán hace cinco años buscando estabilidad, destacó que la comunidad venezolana se ha mantenido unida ante los sucesos recientes y así seguirán.
“Lo que pasó nos mueve fibras muy profundas, porque allá sigue estando nuestra gente. Hoy sentimos alegría, pero también preocupación por ellos porque ahora nadie sabe qué sucederá. El encuentro en el Monumento a la Patria fue una forma de desahogo colectivo”, expresó.
Finalmente, los entrevistados coincidieron en que mientras el panorama en el país sudamericano sigue desarrollándose, las familias venezolanas radicadas en Yucatán permanecerán atentas, unidas, con la esperanza de que estos acontecimientos se traduzcan en un futuro distinto para sus seres queridos y, eventualmente, en la posibilidad de reencontrarse con los suyos en un país lleno de paz, comentó.
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