Tener un seguro de gastos médicos mayores en México ha dejado de ser una garantía de tranquilidad para convertirse en un potencial desfalco.

Para los 14 millones de mexicanos asegurados, el sistema privado se ha vuelto un «pantano» financiero donde las cuentas hospitalarias se inflan arbitrariamente, los insumos se cobran a sobreprecio y las primas aumentan sin control, obligando a los usuarios a pagar grandes sumas de su bolsillo a pesar de estar asegurados.
El fenómeno de la «Inflación Médica» y el doble precio
El reportaje de Milenio expone cómo el costo de la atención privada crece mucho más rápido que la inflación general. Actualmente, la inflación médica ronda el 14% anual.
Sin embargo, el problema no es solo el aumento de costos, sino la discrecionalidad en los precios:
- Tarifas diferenciadas: Agentes de seguros confirman que los hospitales y médicos aumentan los costos cuando saben que paga una aseguradora. Una colonoscopía que cuesta 8 mil pesos por pago directo, sube a 16 mil pesos si se tramita por seguro.
- Derecho de piso: Proveedores de prótesis y materiales (tornillos, placas, stents) pagan cuotas a los hospitales para ser utilizados, lo que eleva el costo final entre un 70% y 100%.
- Tecnología innecesaria: Para amortizar equipos costosos (como robots Da Vinci), se utilizan en cirugías donde no siempre son indispensables, disparando la factura.
El caso de la «cuenta sorpresa»
El artículo relata el caso de Rosy, cuyo hijo fue operado del tabique nasal. La aseguradora autorizó un tope de 68 mil pesos, pero el hospital entregó una cuenta final de 200 mil pesos debido a insumos no previstos. La familia tuvo que pagar la diferencia con tarjetas de crédito, evidenciando la falta de transparencia y regulación.
Nuevas presiones para 2026
A la crisis de costos se suman dos factores críticos este año:
- Cambio Fiscal: A partir de 2026, las aseguradoras ya no pueden descontar el IVA de los siniestros que pagan, un costo que terminará trasladándose al precio de las primas de los usuarios.
- Envejecimiento y Cautiverio: Las primas suben drásticamente con la edad (un usuario de 61 años reporta pagar 290 mil pesos anuales). Además, quienes ya tienen preexistencias quedan «atrapados» en su aseguradora actual, pues ninguna otra compañía los aceptaría, dejándolos sin opción de buscar mejores precios.
La información y los datos provienen de MILENIO, en su sección DOMINGA.
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