
Mérida, Yuc. 3 de feb/Eduardo May/. – El crecimiento urbano acelerado de Mérida ha intensificado el problema de la contaminación auditiva, convirtiéndolo en un desafío creciente de salud pública y ambiental, de acuerdo con especialistas y autoridades locales. El tráfico, los comercios y negocios con exposición de publicidad y el creciente poblacional son factores que están alterando la salud emocional de los meridanos.
Ricardo Carrillo otorrinolaringólogo alertó sobre el riesgo de pérdida auditiva permanente debido a la exposición prolongada de sonidos estridentes, así como de desequilibrios en la salud mental por la afectación de estrés y sonidos a volúmenes muy altos.
Con ello, la expansión de la mancha urbana, sumada a la falta de planeación acústica, ha elevado los niveles de ruido por encima de los límites permisibles en diversas zonas de la ciudad, apuntó.
Destacó que, la falta de una regulación general, ha establecido una libertad amplia para el uso de megáfonos, publicidad en las zonas públicas y equipos, materiales y vehículos que arrojan sonidos muy fuertes en las áreas urbana, lo que reclama una mayor responsabilidad de autoridades y negocios para modular sus actividades comerciales y en general la operatividad de sus equipos y vehículos, dijo.

Francisco Quijano Navarrete, médico egresado de la UADY puntualizó que, el Ayuntamiento de Mérida debe de regula las emisiones de ruido mediante el Reglamento de Protección al Ambiente y del Equilibrio Ecológico, el cual establece límites máximos basados en la Norma Oficial Mexicana NOM-081-SEMARNAT-1994.
Con ello, sanciones con multas o medidas cautelares a quienes violan las normas, elevando los decibeles permitidos que pueden superar los dos millones de pesos en casos de reincidencia o faltas muy graves.
Refirió que, las mediciones establecen que, los decibeles permitidos están establecidos con límites por la norma, que rondan los 68 dB en el día (6:00 a 22:00) y 65 dB en la noche (22:00 a 6:00) para zonas comerciales, siendo menores en zonas residenciales (55 dB/50 dB).
Comentó que, los efectos sistémicos por la contaminación acústica provocan estrés, trastornos del sueño y problemas de salud mental, señaló el especialista. Agregó que, la falta de planeación acústica agrava el problema ante la expansión de la ciudad. La ciudad ha experimentado un crecimiento acelerado en las últimas dos décadas, lo que ha incrementado la contaminación por tráfico, maquinaria de construcción y actividades comerciales, sostuvo (No tengo derechos de las imágenes/ internet)
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