A casi dos años de su implementación, especialistas denuncian que la reforma educativa carece de indicadores de aprendizaje, impuso libros con deficiencias y enfrenta un recorte presupuestal que compromete la capacitación docente y los materiales educativos.

A más de dos años de que el gobierno federal implementara la Nueva Escuela Mexicana (NEM), el sistema educativo navega a ciegas. Especialistas, académicos y profesores coinciden en que la transformación iniciada en el sexenio de Andrés Manuel López Obrador se ejecutó de manera atropellada, sin pruebas piloto y, lo más alarmante, sin evaluaciones que permitan medir si los estudiantes realmente están aprendiendo.
El origen del caos: Empezar por el final El principal tropiezo del modelo fue logístico. El gobierno imprimió y distribuyó los nuevos Libros de Texto Gratuitos antes de publicar oficialmente los planes y programas de estudio. Esto derivó en materiales:
- Con secuencias didácticas equivocadas.
- Con omisiones graves, especialmente en matemáticas.
- Llenos de errores que la anterior Dirección de Materiales Educativos (a cargo de Marx Arriaga) se negó a corregir, a pesar de recibir oficios que señalaban decenas de contenidos como «no pertinentes», «no didácticos» y «sin sentido».
El impacto en las aulas: Maestros a la deriva y aprendizaje comunitario La NEM eliminó las materias tradicionales para enseñar a través de «proyectos comunitarios». Sin embargo, la realidad en las aulas refleja un corto circuito:
- Hibridación: Un estudio de la Universidad de Guadalajara revela que los maestros, ante la falta de acompañamiento y materiales deficientes, mezclan ideas del modelo anterior con el nuevo para poder dar clases.
- Carga administrativa: Los docentes reportan instrucciones confusas en los Consejos Técnicos y una exigencia desmedida (por ejemplo, el libro de primer grado de primaria exige realizar 60 proyectos, cada uno requiriendo materiales específicos).
- Opacidad en resultados: Al no existir evaluaciones nacionales, se desconoce el nivel real de los estudiantes. Sin embargo, pruebas estatales en Nuevo León, Querétaro, Guanajuato y Jalisco alertan de deficiencias graves en ciencias al llegar a la preparatoria.
La crisis de cobertura y el golpe presupuestal Mientras el modelo intenta consolidarse, las cifras oficiales de la SEP muestran un retroceso en la cobertura de educación básica para el ciclo 2024-2025, cayendo al 89.3%, la más baja de la última década. (En el ciclo 2018-2019, la primaria tenía una cobertura del 104.8%; hoy es del 99.5%).
El panorama para revertir esta situación es complejo debido a los ajustes económicos previstos para 2026:
- Se destinarán apenas 91 pesos por maestro (preescolar, primaria y secundaria) para su capacitación.
- La Dirección de Materiales Educativos enfrentará un recorte presupuestal de casi el 49%.
- Los subsistemas de educación media superior (donde se supone debe vincularse al estudiante con el mundo laboral) también sufrirán recortes.
¿Qué proponen los expertos? Especialistas como Marco Antonio Fernández (Tec de Monterrey/México Evalúa) y Alma Maldonado (Cinvestav) urgen a implementar evaluaciones con enfoque formativo para diseñar estrategias de recuperación. Subrayan que el gobierno actual (de la presidenta Claudia Sheinbaum) tiene la oportunidad legal de corregir los libros, pero enfrenta un obstáculo político: aceptar que el legado educativo de la administración anterior fue «sumamente deficiente».
Información tomada de EL ECONOMISTA.
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