Gracias a nuevas observaciones del telescopio espacial James Webb, los astrónomos han recalculado la órbita de una roca espacial del tamaño de un edificio, confirmando que pasará de largo sin golpear nuestro satélite natural.

Durante algún tiempo, la trayectoria del asteroide 2024 YR4 (descubierto a finales de 2024 por el sistema de vigilancia ATLAS en Chile) mantuvo a la comunidad científica en suspenso. Aunque al principio se llegó a contemplar una remota posibilidad de que chocara contra la Tierra, ese escenario se descartó rápidamente. Sin embargo, la opción de un impacto contra la Luna se mantuvo viva con una probabilidad estimada del 4.3%.
Hoy, el escenario ha cambiado por completo.
Los nuevos cálculos y el papel del James Webb
El principal problema para predecir la ruta exacta de este asteroide era que se volvió demasiado débil para ser rastreado con telescopios convencionales. Para resolver esta incertidumbre, la NASA recurrió a la cámara de infrarrojo cercano del telescopio espacial James Webb.
Con los datos recopilados en febrero, el Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra (CNEOS) del JPL afinó la órbita y estableció la trayectoria final:
- Fecha de máxima aproximación: 22 de diciembre de 2032.
- Distancia de la Luna: Pasará a unos 21,200 kilómetros de la superficie lunar (13,200 millas).
- Veredicto: Pasará «cerca» en términos astronómicos, pero la posibilidad de un choque es absolutamente nula.
Lo que nos perdimos: El impacto hipotético
El asteroide 2024 YR4 mide aproximadamente 61 metros de diámetro (el equivalente a un edificio de 15 pisos). Si los pronósticos iniciales se hubieran cumplido, el evento habría sido histórico:
| Escenario de Impacto (Hipotético) | Realidad Confirmada (2032) |
| Habría excavado un cráter lunar de unos 2 kilómetros de ancho. | La superficie lunar permanecerá intacta. |
| La explosión habría sido visible desde la Tierra a simple vista. | El paso del asteroide será un evento silencioso y distante. |
| Los escombros expulsados al espacio podrían haber generado lluvias de meteoros. | No habrá espectáculo de «fuegos artificiales» espaciales. |
Un proceso científico completamente normal
Aunque estos cambios en los pronósticos pueden generar la percepción de que «los científicos se equivocan», en realidad es el procedimiento estándar en la astronomía planetaria. Al descubrir un objeto, las estimaciones preliminares tienen un amplio margen de error. Conforme se obtienen más observaciones, la incertidumbre se reduce y las probabilidades de impacto casi siempre desaparecen.
Un caso célebre fue el del asteroide Apophis, descubierto en 2004, el cual generó pánico global por posibles impactos contra la Tierra en 2029 o 2036, escenarios que finalmente fueron descartados por completo en 2013 tras obtener mejores mediciones.
Información tomada de ROBOTITUS.
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