A casi cuatro décadas del peor accidente nuclear de la historia, el fantasma de la radiación vuelve a recorrer Chernóbil

Ginebra. – (AP).- A casi cuatro décadas del peor accidente nuclear de la historia, el fantasma de la radiación vuelve a recorrer Chernóbil. Un ataque con dron ocurrido en 2025 reavivó el miedo justo cuando se cumple el 40 aniversario del desastre que marcó al mundo.
La historia de este sitio parece dividirse en dos madrugadas. La primera, el 26 de abril de 1986 a la 1:23 a.m., cuando una explosión en el Reactor Nº 4 desató una nube radiactiva que se extendió por gran parte del continente. La segunda, el 14 de febrero de 2025 a la 1:59 a.m., cuando, según autoridades ucranianas, un dron ruso con carga explosiva impactó la zona, en medio de la guerra con Moscú.
Aunque el ataque reciente no provocó una catástrofe similar, encendió las alarmas. “Lo que antes parecía impensable… ahora es una realidad”, advirtió Oleh Solonenko, jefe de seguridad radiológica en la planta.
El dron impactó la estructura conocida como Nuevo Confinamiento Seguro (NCS), un gigantesco arco de acero construido en 2019 para cubrir el reactor dañado y contener la radiación. La explosión provocó un incendio que tardó más de dos semanas en ser extinguido.
Si bien no hubo víctimas ni incremento en los niveles de radiación fuera del área, el daño preocupa a expertos. El Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) advirtió que el impacto podría reducir significativamente la vida útil de la estructura, diseñada para durar un siglo.

Para trabajadores como Klavdiia Omelchenko, el incidente no es sólo técnico, sino profundamente emocional. Sobreviviente del accidente de 1986, fue evacuada de joven de la ciudad de Prípiat y, décadas después, regresó a trabajar en la planta. Hoy asegura que la guerra actual genera más miedo que la radiación misma.
“Antes no había bombardeos”, resumió.
Desde la invasión rusa a Ucrania en 2022, la planta ha enfrentado nuevos peligros. Liudmyla Kozak, ingeniera con más de 20 años en Chernóbil, recuerda cómo el sitio fue ocupado por tropas rusas, obligando al personal a operar bajo vigilancia armada y en condiciones extremas.
El reciente ataque con dron complica aún más la situación. Según especialistas, el daño al NCS limita su capacidad para contener material radiactivo y retrasa los trabajos para desmantelar el antiguo “sarcófago” soviético que cubre el reactor.
Serhii Bokov, supervisor del NCS, estaba de guardia la noche del impacto. Describe una explosión sorda, seguida por humo y fuego dentro de la estructura. Aunque lograron controlar el incendio, reconoce que el proyecto ha sufrido un retroceso de al menos una década.
El desastre de 1986 dejó una zona de exclusión de 2,600 kilómetros cuadrados que permanece prácticamente deshabitada. Aunque las cifras exactas de muertes a largo plazo siguen siendo inciertas, el impacto sanitario y ambiental continúa siendo objeto de estudio.
Hoy, el temor no es solo el pasado, sino el futuro. Expertos advierten que, sin reparaciones urgentes, el deterioro del confinamiento podría aumentar el riesgo de exposición a la radiación, no solo para Ucrania, sino para otros países europeos.
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