El CCE de Sinaloa exigió a Sheinbaum tomar cartas en el asunto

Culiacán.- (Grupo Sipse/Uno Noticias).- El sector empresarial de Sinaloa encendió las alertas ante el riesgo de una nueva ola de violencia, luego de las acusaciones de Estados Unidos contra el gobernador Rubén Rocha Moya por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa.
La preocupación fue expresada por Martha Reyes, presidenta de Coparmex Sinaloa, quien aseguró que existe un ambiente de temor generalizado entre ciudadanos y empresarios, ante la incertidumbre sobre la reacción de grupos criminales y autoridades.
“Hay terror”: empresarios describen el clima actual
Reyes fue directa al describir la situación: el estado vive un momento de miedo e inseguridad, donde no está claro cómo podrían responder las distintas facciones del crimen organizado ni el propio gobierno.
El sector empresarial advirtió que el riesgo no solo radica en las acusaciones, sino en las posibles repercusiones inmediatas, que podrían traducirse en enfrentamientos o reacomodos dentro de las estructuras criminales.

Ante este escenario, empresarios pidieron abiertamente la destitución de Rocha Moya, al considerar que la crisis actual requiere decisiones firmes para evitar un deterioro mayor en la seguridad del estado. Aunque reconocieron que no pueden confirmar la veracidad de las acusaciones, señalaron que el problema central es el impacto que estas generan en la gobernabilidad, al dejar a la ciudadanía sin claridad sobre quién responde por la seguridad.
De acuerdo con el sector empresarial, las acusaciones no resultaron inesperadas, ya que desde días previos circulaban versiones sobre posibles vínculos entre autoridades y el crimen organizado.
Esta percepción ha alimentado una sensación de desgaste acumulado, donde los empresarios aseguran que la situación del estado se ha deteriorado de manera progresiva en los últimos meses. El caso se suma a un historial reciente marcado por violencia, disputas internas del narcotráfico y crisis de seguridad, lo que ha mantenido a Sinaloa en un estado de tensión permanente.
La posibilidad de que las acusaciones escalen o generen reacciones inmediatas coloca a la entidad en un punto crítico, donde la estabilidad depende tanto de decisiones políticas como de la contención de grupos criminales. Con información de Uno TV
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