
Chichén Itzá, 1 de junio/ Eduardo May/. – Luego de permanecer 13 días cerrada la zona arqueológica de Chichen Itzá por la determinación federal de reubicar a los cerca de mil 200 ambulantes que trabajan en el sitio arqueológico, las partes en conflicto alcanzaron un acuerdo, estableciendo que gran parte de los informales permanecerán en la urbe maya y otro tanto estará trabajando en el tianguis establecido en el Centro de Atención al Visitante (Catvi).
Los inconformes y las autoridades federales y estatales concretaron un acuerdo para reactivar las visitas al sitio arqueológico más visitado del país y este lunes podrán ingresar los turistas a Chichén Itzá por nuevo recinto Catvi, quedando inutilizado el acceso por el antiguo parador turístico estatal.
El gobierno estatal y el INAH emitieron un comunicado donde señalan que, a partir de este lunes estará abierta la zona arqueológica, sin detallar los detalles del acuerdo con los comerciantes informales que se negaron a abandonar el sitio turístico donde ofrecen sus mercancías.
En tanto que la consigna del INAH era desalojar a los ambulantes, estos se impusieron y obligaron a concretar un acuerdo, estableciendo que se mantendrán en el sitio turístico.

El comunicado estatal detalla que, “como parte de los trabajos de ordenamiento y fortalecimiento de la actividad turística y comercial en la Zona Arqueológica de Chichén Itzá, el Gobierno de México, y la Secretaría de Cultura Federal, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), el Gobierno del Estado de Yucatán y el H. Ayuntamiento de Tinum, informan a la ciudadanía lo siguiente”:
Derivado del diálogo y los acuerdos alcanzados con los vendedores que desarrollan actividades comerciales en la Zona Arqueológica de Chichén Itzá, se determinó la reapertura del sitio a partir del lunes 1 de junio.
La reapertura forma parte de una estrategia integral de ordenamiento que busca fortalecer la actividad turística, garantizar una mejor experiencia para visitantes, así como generar condiciones adecuadas para el desarrollo de las actividades económicas de las comunidades vinculadas al sitio.
Se informa que el acceso al público será exclusivamente a través del Centro de Atención a Visitantes (Catvi).
El Gobierno de Yucatán y el INAH reiteran su compromiso con la preservación del patrimonio cultural, el bienestar de las comunidades locales y el fortalecimiento de una actividad turística ordenada, sustentable e incluyente”, concluye el comunicado oficial. Según reportes de comerciantes, centros de consumo y empresas turísticas, el cierre del sitio arqueológico ocasionó pérdidas económicas por un estimado de 900 millones de pesos, entre empresas hoteleras, transportistas y comercios de conveniencia
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