
Boris, la segunda tormenta tropical de una temporada que se prevé muy activa en el Pacífico, avanza lentamente con rumbo a la costa de Guerrero tras su formación la madrugada del lunes, según el aviso más reciente del Servicio Meteorológico Nacional (SMN). A las seis de la mañana del lunes, Boris se encontraba a unos 80 kilómetros de Punta Maldonado (Guerrero) con vientos sostenidos de 65 kilómetros por hora, suficientes para evolucionar de depresión a tormenta tropical y recibir un nombre. La previsión oficial es que la velocidad de los vientos del meteoro se mantenga lejos de los 120 kilómetros necesarios para convertirse en un huracán mientras se aproxima a la costa del Pacífico, donde dejará lluvias torrenciales el resto del lunes y la madrugada del martes antes de disiparse gradualmente una vez que toque tierra.

El SMN alertó de la posibilidad de lluvias torrenciales en el oeste y la costa de Guerrero, intensas en el suroeste de Oaxaca y el sureste y la costa de Michoacán; y fuertes en Colima. Las bandas nubosas del ciclón tropical también provocarán oleaje de hasta cinco metros en las costas de Michoacán, Guerrero y Oaxaca; y de cuatro metros en las costas de Colima.
El desenlace de Boris durante el martes también provocará lluvias fuertes en el sur de Jalisco y oleaje de hasta cuatro metros en sus costas apenas un par de días antes del primer partido del Mundial celebrado en Guadalajara, la capital del Estado, pactado para el 11 de junio a las 20.00 horas con el duelo entre Corea del Sur y República Checa.
La formación de Boris coincide con un temporal instalado en la mayor parte del país que ha dejado lluvias torrenciales con actividad eléctrica y posibilidad de granizo desde el miércoles de la semana pasada y hasta mediados de junio. Se trata de la segunda tormenta de una temporada que comenzó apenas el 15 de mayo y cuya actividad mantiene válidos los pronósticos del SMN y otras organizaciones climáticas a nivel mundial que anticipaban una temporada de ciclones tropicales especialmente intensa en la costa del Pacífico debido a la muy probable formación de El Niño para finales del año. El fenómeno climático, un patrón natural que provoca anomalías en la temperatura superficial del Pacífico, influye directamente en la formación de huracanes más intensos en las costas del Océano Pacífico.
Fuente: El país
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