
Mérida, Yuc. 9 de junio/Eduardo May/. – Luego de la amenaza de paralizar el transporte público en Mérida por un adeudo de 180 millones de pesos del gobierno del estado a transportistas, los concesionarios redujeron a la mitad el número de unidades del Va y Vén, ocasionando largas filas, quejas y molestias de los usuarios por demoras en las rutas.
Los transportistas retiraron cerca de 400 unidades del servicio público en las rutas más importantes, entre ellas, circuito colonias, metropolitano y los recorridos que van al norte de la ciudad, donde gran parte de la población tiene sus puestos laborales. En un comunicado señalaron que, ante la falta de pago de los adeudos operativos por parte de la Agencia de Transporte de Yucatán (ATY), a partir de este día únicamente será posible operar aproximadamente con el 50 por ciento de la flota disponible.
“Esta situación no responde a una medida de presión, a una suspensión voluntaria del servicio ni a una decisión empresarial para afectar a los usuarios. Se trata de una consecuencia directa de la falta de liquidez que enfrentan las empresas después de meses de operar con pagos pendientes y costos crecientes” suscribieron los camioneros.
Los concesionarios han sostenido reuniones, mesas de trabajo y gestiones institucionales con la Agencia de Transporte de Yucatán y con el Gobierno del Estado, particularmente con la Secretaría General de Gobierno, buscando soluciones que permitieran evitar llegar a este escenario. Sin embargo, los adeudos continúan sin ser regularizados, detallaron en el informativo.

Este día, cientos de personas hicieron largas filas en los paraderos, estudiantes, trabajadores y usuarios reclamaron la espera de hasta una hora para alcanzar espacio en los camiones que estaban a tope o en su caso se demoraban en llegar a sus puntos de traslado.
Los camioneros detallaron que, “actualmente las empresas enfrentan dificultades para cubrir obligaciones indispensables para la operación diaria, entre ellas: combustible, mantenimiento preventivo y correctivo, refacciones, pago en talleres y proveedores especializados, nómina y obligaciones laborales, así como seguros y servicios operativos”.
Según detallaron, durante meses los concesionarios han realizado esfuerzos extraordinarios para mantener el servicio, absorbiendo incrementos en combustible, mantenimiento y costos laborales, sin que exista una actualización del precio por kilómetro y enfrentando pagos pendientes que hoy superan los 180 millones de pesos en el conjunto del sistema.
La reducción de unidades es consecuencia de la imposibilidad material de continuar operando la totalidad de la flota sin recursos suficientes para garantizar condiciones mínimas de seguridad, mantenimiento y operación, adujeron los transportistas.
Los concesionarios pidieron al gobierno estatal el pago del adeudo y con ello reactivar al total de las unidades de servicio del transporte público de la Ciudad de Mérida (imágenes de internet/NO tengo derechos sobre las imágenes)
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