
Mérida, Yuc. 16 de sep/William Parra. – Luego de la demora de los juzgados federales para emitir un resultado sobre el caso “Las Dunas” de Chuburná puerto, municipio de Progreso, ambientalistas e investigadores reclamaron a la autoridad federal establecer una moratoria total para proyectos de construcción en las costas yucatecas.
Esta semana, el grupo ‘Salvemos las Dunas’, que presuntamente está organizada por habitantes de la comisaría de Chuburná Puerto, células ambientales y promotores de la sustentabilidad, informaron que la audiencia de amparo sobre el caso Dunas fue pospuesta debido a mecanismos burocráticos de los juzgados, al no poder notificar en tiempo y forma a las autoridades municipales del puerto de Progreso, por lo que se transfirió la fecha en dos semanas, alargando el fallo sobre este litigio promovido contra la empresa constructora por daños a dunas y vegetación endémica.
Al respecto, el grupo de activistas y especialistas se sumaron e insistieron en demandar a la Secretaría de Medio Ambiente Recursos Naturales (Semarnat) una moratoria para las obras y proyectos que se pretenden en las zonas costeras de Yucatán.

Según datos de la misma dependencia federal, en los últimos cuatro décadas las zonas de mangleres, esteros y humedales ha sido altamente afectada por desarrollos inmobiliarios y turísticos, así como el desarrollo poblacional en las comunidades costeras. La institución cuantificó que, en la región peninsular ha desaparecido unas 90 mil hectáreas de ecosistemas de manglar debido al crecimiento urbano, áreas de población no planificada y los asentamientos irregulares.
Sobre este tema, Jorge Herrera Silveira, docente y especialista del Centro de Investigaciones y Estudios Avanzados (Cinvestav-Unidad Mérida) ha señalado de manera reiterada el impacto negativo de los numerosos proyectos inmobiliarios en la costa yucateca y la necesidad de detener este voraz crecimiento.
Herrera Silveira declaró en su momento que en Yucatán ha perdido cerca de 30 mil hectáreas de manglares se han degradado o perdido en los últimos años, este volumen es muchísimo, recalcó.
Desafortunadamente, los datos oficiales no lo reflejan debido a un tema técnico de cómo evaluarlo. Declaró que, zonas de humedales desde Sierra Papacal, comisaría de Mérida hasta la comunidad de Chuburná, poblado perteneciente al municipio de Progreso, es una gran área de manglar degradado.
“También eran manglar todas esas áreas de agua que ahora están secas a la entrada del puerto de Sisal, comisaría de Hunucmá. De la misma forma, grandes áreas que van desde Progreso a Telchac que se ha degradado o perdido por el crecimiento urbano, los desarrollos urbanos no planificados y complejos hoteleros que se han edificado sobre zonas protegidas.
Por ello, la necesidad de detener este daño, cancelando obras y proyectos inmobiliarios, nuevos asentamientos y proyectos turísticos que permitan una regeneración de los humedales perdidos, manifestó.
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