
Mérida, Yuc- 28 de oct- William Parra.- El trabajador independiente yucateco recibe mayores ingresos por hora que el asalariado formal, lo que representa un incentivo para continuar en la informalidad, aunque se manera precaria y sin seguridad social desvelan cifras del Inegi en la encuesta sobre empleabilidad y gasto.
Según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), los trabajadores que tienen una función operativa por su cuenta propia en la informalidad ganan un promedio de 75.70 pesos por hora. En tanto que, un empleado formal con las mimas funciones y actividades de subordinados y remunerados asalariados reciben 66.30 pesos, según cifras de junio de 2026.
En Yucatán, unas 760 mil personas se desempeñan en la informalidad, en muchos de los casos, con salarios menores a los que se pagan en empleos formales. Si bien, el empleo independiente en algunas modalidades y segmentos económicos supera los emolumentos de un empleado de base, en un alto porcentaje la precariedad laboral es muy alta.

En este sentido, siguiendo con las cifras del Inegi, en el estado, 6 de cada diez empleos están ubicados en la informalidad, de estos seis, solo dos tienen condiciones económicas superiores, con honorarios mayores a los que perciben los trabajadores formales, en su caso profesionistas y comisionistas, en tanto que, los cuatro empleos informales de más prestan servicios o están contratados en el sector terciario, comercio y servicios, donde la paga en menor a los jornales que reciben los trabajadores formales.
En este sentido, aunque la diferencia fue de 9.40 pesos por hora, este indicador no refleja por sí solo el ingreso mensual total, ni el bienestar de los trabajadores. La diferencia muestra que algunas actividades independientes pueden generar más ingresos por hora que un empleo formal. Esto no significa que todas las personas que trabajan en la informalidad ganen más dinero, pues dependen de variables como la actividad, las horas trabajadas y la demanda de sus productos o servicios.
La comparación también tiene límites: el ingreso por hora no refleja necesariamente los gastos que una persona independiente debe cubrir para operar, como materiales, transporte, herramientas o renta. Tampoco indica si cuenta con clientes constantes o si puede mantener el mismo nivel de ingresos durante todo el año.
En este tenor, el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, A.C (CEESP) detalla que la debilidad del crecimiento económico, la incertidumbre y los costos laborales en el país, limitan la inversión privada y con ello, la creación de fuentes de empleo formal y mejor remuneradas.
La informalidad laboral abarca más que los puestos callejeros o los pequeños negocios sin registro. Según la metodología del Inegi, también incluye a personas que trabajan para unidades económicas formales, primordialmente profesionistas y técnicos, pero también comisionistas que se desempeñan en actividades comerciales o como intermediarios económicos.
En julio de 2026, la tasa de informalidad laboral en Yucatán alcanzó el 60.2 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA), de acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo. El tamaño de la informalidad muestra que no se trata de una situación aislada, sino de una parte importante del mercado laboral. Sin embargo, la tasa reúne distintas formas de ocupación y no significa que todas las personas incluidas trabajen por cuenta propia, ni que reciban ingresos superiores a los del empleo formal
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