El actual episodio de fiebre hemorrágica es provocado por el virus Bundibugyo, es una de las varias especies del ébola

Congo. (AP) El brote de ébola en la República Democrática del Congo superó las 5 mil muertes, mientras las autoridades sanitarias enfrentan dificultades para contener el avance de la enfermedad y aumenta la preocupación por su posible propagación a otros países africanos.
Ministerio de Salud congoleño confirma más de 5 mil vidas perdidas. De acuerdo con los últimos datos publicados por el Ministerio de Salud congoleño, la enfermedad provocó la muerte de 5 mil 26 personas de un total de 10 mil 351 infectados, lo que representa una tasa de mortalidad cercana al 50 por ciento.
Las cifras reflejan la gravedad del brote y mantienen en alerta a los expertos por los desafíos que implica frenar la transmisión del virus.
Virus Bundibugyo, en el centro de la alerta sanitaria. El actual episodio de fiebre hemorrágica es provocado por el virus Bundibugyo, es una de las varias especies del virus del ébola, y fue declarado a mediados de mayo de este año. Su aparición tomó por sorpresa a las autoridades, que desde entonces han enfrentado dificultades para controlar la emergencia sanitaria.
El virus Bundibugyo se transmite de la misma manera que otros virus del ébola:
Contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas (sangre, sudor, vómito o heces)
Manipulación de cuerpos de personas fallecidas por la enfermedad. Exposición sin protección en entornos médicos. Los grupos más vulnerables suelen ser el personal de salud y los familiares que cuidan a los pacientes. De hecho, es frecuente que médicos y enfermeros estén entre los primeros contagiados durante un brote.
La magnitud de la emergencia coloca a este episodio como el segundo brote de ébola más letal registrado en la historia, únicamente por detrás de la epidemia que azotó África Occidental entre 2014 y 2016, cuando murieron alrededor de 11 mil personas en distintos países de la región.
Temen propagación en la región. La preocupación también se extiende más allá de las fronteras congoleñas. Kenia y Nigeria reportaron casos relacionados con la propagación del virus, mientras que Uganda también registró contagios durante los primeros meses de la emergencia.
El avance de la enfermedad representa un desafío para los sistemas sanitarios africanos, especialmente por la elevada mortalidad y las dificultades para detectar oportunamente a los infectados y garantizar su atención médica.
Con información de AP
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