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Colchones, refrigeradores, llantas de autos, pañales, botellas, toallas femeninas y hasta preservativos terminan en los cenotes, considerados sitios sagrados.

En Yucatán, Sergio Grosjean Abimerhi, quien encabeza la iniciativa Expedición Grosjean, se dedica a identificar los cuerpos de agua contaminados, para organizar jornadas de limpieza.

Entrevistado por Notimex, el buzo señaló que todo tipo de gente ensucia los cenotes, “desde los turistas que van y consumen alrededor de esos lugares y dejan su basura, así como la población de la zona, de modo que se debe trabajar para que ellos mismos cuiden estos espacios.

“También el agua se contamina con algunos agroquímicos que se utilizan en algunos ejidos cercanos, así que es urgente establecer una ley severa para castigar a quienes contaminen.

“La legislación es muy débil, hace falta sancionar fuertemente a quienes tiran la basura (…) es preocupante que los gobiernos permanezcan estáticos ante un problema como lo es la contaminación del agua”.

Refirió que 80% del agua monitoreada de los cenotes tiene graves problemas de contaminación, y “es increíble que en uno de los sitios que más agua existe en el mundo no se proteja”.

Grosjean Abimerhi denunció también que en muchos cenotes, durante su primera visita, contaban con algunos vestigios arqueológicos, pero ahora ya no están porque fueron saqueados.

“No podemos poner un policía en cada cenote, es imposible; pero sí podemos concientizar a cada municipio y a cada ejido de que los cenotes son fuente de vida”, expresó el también arqueólogo.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la lluvia de miles de años sobre rocas carbonatadas formó una gran cantidad de cuevas secas e inundadas, llamados cenotes, en la Península de Yucatán.

Los cálculos más conservadores estimaron un aproximado de seis mil cenotes en esta superficie.

En el fondo de los cenotes se ha encontrado ofrendas, joyería, así como restos de cerámica y de utensilios que se dice fueron arrojados durante sacrificios humanos o ceremonias religiosas de los antepasados.

Sergio Grosjean señaló que pese a la importancia de estos lugares para la cultura maya, son pocas las acciones que se emprenden para protegerlos, y tienen que ser organizaciones de la sociedad civil las que actúen.

“Mientras no haya sanciones fuertes, ejemplares, para multar a quien tire basura, a quien contamine, el problema va seguir”, advirtió.

Fuente: Diario de Yucatán

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