El pavo domina las preferencias en casi la mitad de las mesas. Los costos de preparación aumentaron hasta un 22 por ciento este año.

En México, la Navidad es sinónimo de actividad culinaria. Más del 92 por ciento de los hogares prepara una cena tradicional el 24 de diciembre. Las encuestas señalan que el 47.8 por ciento de las familias elige pavo como platillo principal. Le siguen la pierna de cerdo con 16.1 por ciento y los romeritos con 7.4 por ciento. El bacalao es consumido por el 5.1 por ciento de la población.
El pavo mantiene un dominio incuestionable en la temporada. Concentra el 90 por ciento de su consumo anual durante el mes de diciembre. El 89 por ciento del pavo que se consume en el país es importado. El consumo nacional creció un 6.9 por ciento en 2024, alcanzando las 173,786 toneladas.
Impacto en el bolsillo y proyecciones
Mantener la tradición ha implicado un mayor costo. Ingredientes clave aumentaron entre un 12 y 22 por ciento respecto al año anterior. El bacalao subió cerca del 30 por ciento, pasando de 330 a 500 pesos por kilo. Preparar un kilo de pavo ahumado costó 707 pesos, un alza anual del 19.3 por ciento.
Para la Navidad de 2025 se espera una mayor estabilidad inflacionaria. El precio del pavo podría mantenerse entre 120 y 130 pesos por kilo. A pesar de los precios altos, las familias ajustan sus estrategias de compra para no renunciar al menú.
La información y los datos provienen de EL ECONOMISTA, basados en cifras de Profeco, el Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados (SNIIM) y el Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne).
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